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martes, 25 de febrero de 2014

LA DOCTORA COLE (Reseña del final de la saga médica de Noah Gordon)

Normalmente, me gusta dejar algo de espacio entre entradas que son de temática parecida, pero en esta ocasión, si me lo permitís, y ya que lo he terminado, vamos a cerrar las reseñas de la estupenda trilogía médica de Noah Gordon, bestseller de los 90 sobre la que me picó la curiosidad al estrenarse hace poco la adaptación de la primera novela. Vuelvo a insistir en que, ante la mala calidad como adaptación de la película, casi es mejor que se abstengan de hacer las otras dos, ya que me imagino que se lo volverán a inventar completamente todo. Sin embargo, los libros están muy bien, muy cuidados y bien escritos, y trabajados desde el punto de la investigación histórica, como corresponde a una obra de este tipo. A través de esta saga familiar, echamos un completo vistazo a la profesión médica, y a como esta ha ido evolucionando y cambiando a lo largo de los siglos. Quizá podemos criticar que se le vea un tanto el plumero al autor en el tema religioso: su nombre ya le revela como judío, y parece como que los Cole siempre tienen a su alrededor a gente judía, siempre representados como devotos y sabios; desde los amigos que conoce en Ispahán el primer Rob J. , Rachel, la chica de quién Chamán se enamora y toda su familia, y también en esta ocasión la doctora Cole entablará una relación con un hombre de esta religión, David Markus. Y que curioso, no parece que se nos cuente el lado más oscuro del judaísmo, el cuál, sin duda, existe, desde luego. Pero ese detalle, aunque me parece importante destacarlo, no ha hecho que no me parezcan buenos libros, que me ha gustado leer y de los que he disfrutado, además de bastante completos. En el otro lado de la balanza, creo que es un acierto cerrar la saga con una mujer como protagonista, después de haber tenido a tantos hombres. Es un toque refrescante, y no tengo demasiada queja de como la figura femenina, que en este libro aparece mucho más, es tratada y representada.

Roberta Cole es una mujer de nuestros tiempos: la novela nos sitúa apenas un par de décadas atrás, en los años 90. Aún no esta en pleno apogeo esta era digital que ahora vivimos en todo su esplendor, pero ya comienza. Roberta es, como sus predecesores varones, una mente adelantada a su tiempo. En su día libre del hospital de Boston en el que trabaja, practica abortos en una clínica de planificación familiar, aún sabiendo que los grupos antiabortistas más radicales no dudan en amenazar, o incluso matar a los médicos que lo hacen. Roberta siempre quiso tener hijos, y no es que le encante el aborto, es más, por ella ojalá esos niños llegaran a nacer sanos y a vivir una vida feliz y plena. Pero sabe que no siempre será el caso, ya sea por problemas de salud, o tal vez otras circunstancias, y defiende que una mujer ha de tener la opción de decidir que desea hacer, y de poder abortar de modo seguro e higiénico si es lo que decide. Igualmente, Roberta alza su voz contra el injusto sistema de salud norteamericano, en el que, como muchos sabéis, quien no tenga un seguro médico se puede dar por arruinado o muerto. Cuando fracasa su matrimonio, ella decide abandonar la gran ciudad y trasladarse al campo, para practicar la que considera que es la medicina más pura: la medicina familiar, en la que se trata a los pacientes con tiempo, con cariño y profesionalidad de todo tipo de dolencias. Quiere ser la clase de médico que se preocupa por el bienestar de la gente, y ver a personas, no números ni expedientes. Al instalarse en un pequeño pueblo, Roberta conecta de nuevo con un modo de vida más sencillo, con la naturaleza, la gente, con su profesión y comienza a reconstruir su vida en plena madurez. Es allí donde conoce a un agente inmobiliario, David Markus, y comienza una relación con él. Pronto cambia su vida, y Roberta alberga la esperanza de vivir con David y con su hija Sarah como si fueran una familia, pero un trágico acontecimiento, que no revelo, aunque si diré que esta relacionado con Sarah, rompe la relación, y aunque un tiempo después Roberta y David se dan una segunda oportunidad, la cosa no funciona. Roberta no logra un príncipe azul, pero de su relación con David saca su gran deseo, al quedar embarazada cuando ya creía que eso no iba a suceder, y fiel a su independencia, decide ser madre soltera, y criar a su hijo en el pueblecito del que ya se siente una más.

Así que tenemos pues a una protagonista en una edad en que muchas mujeres viven una crisis personal y piensan que ya no podrán lograr las cosas que deseaban en la vida. Sin embargo, se nos demuestra que la edad madura puede ser un momento interesante de la vida, un momento en el que se pueden desde luego, seguir viviendo experiencias nuevas y aprendiendo, y en el que incluso, se ven las cosas de otra manera, teniendo en cuenta lo que ya se ha vivido. Desde luego, no es el espíritu de Bildungsroman que nos acompañaba en el primer libro, y hasta cierto punto en el segundo, con la juventud como excusa para hablarnos del crecimiento. No solo se crece cuando uno es joven, sino que también, en la madurez, se puede dar un tipo de crecimiento personal mucho más profundo e interesante, a nivel mental y espiritual. El retorno de Roberta a una vida más sencilla es, en este caso, el toque espiritual del libro, es un retorno a la naturaleza y a los antepasados. Conectando con eso, y reclamando su espacio, Roberta recupera el Don que sus antecesores poseyeron, y que ya casi ha quedado como una leyenda en la familia. También me parece un hermoso final lo de su embarazo, siendo este el perfecto fruto de la plena madurez de la protagonista, y además, completa el ciclo dando a la trilogía un final abierto en el que sabemos que la saga familiar continuará. Como en los casos anteriores, es muy fácil empatizar con la protagonista, y con las mujeres que hay junto a ella, compañeras de trabajo o amigas. Y es como digo, muy simbólico que sea una mujer la que regrese a esa naturalidad para recuperar su camino, y me ha gustado leerlo. Os recomiendo sin duda la trilogía, si es que os apetece leerla, porque es bastante completa: personajes humanos y bien desarrollados, historia, y toques de romance y drama.

Bien, hasta aquí llegamos por hoy. Disculpadme si no ve veis muy inspirada, pero van saliendo las notas de los exámenes y he tenido un suspenso que no me esperaba, y que me ha caído como un jarro de agua fría. Estoy solicitando la revisión, pero ya sabéis como son estas cosas de la burocracia. No espero que me suban la nota, pero al menos, quiero que me expliquen en que he fallado, dado que no lo entiendo bien y a ver si así en junio no me pasa lo mismo, al menos. Os mantendré informados, y espero no llevarme otro susto. Por lo demás, nos seguiremos viendo por aquí. ¡¡Saludos a todos!!

lunes, 17 de febrero de 2014

CHAMÁN (Trilogía médica de Noah Gordon)

Esta es una trilogía que ya fue bestseller hace bastante tiempo, recuerdo que mis padres coleccionaron los tres libros cuando eran socios de Círculo de Lectores. A raíz del estreno de la adaptación del primero de los libros al cine, me picó el gusanillo, y voy a leer la trilogía al completo, ya que la tengo en casa. No sé si harán más adaptaciones, pero siendo que la primera falló como tal sin ser una peli mal hecha del todo, sugiero que, ya que el final del primer libro queda bien resuelto, y no es de necesidad realizar los otros dos para completar la historia, es mejor que lo dejen así, porque para hacerlo mal, que no lo hagan. La película de El Médico se cierra con Rob Cole regresando a su Londres natal, convertido ya en prestigioso galeno. En el libro, se instala en Escocia junto a su esposa Mary y sus hijos. Se convierte en un médico de reputación y su hijo primogénito hereda de él el llamado Don, una especie de toque empático que permite a los Cole saber el estado de salud de un paciente con solo tocarlo, y conocer si este superará una enfermedad, o no morir. Rob usaba este don como uno más de sus sentidos, y, junto con sus conocimientos médicos, era una poderosa herramienta para ayudarle a diagnosticar y tratar pacientes. El libro, mucho más interesante y completo que la floja película, se cierra pues con un final satisfactorio, aunque abierto, en el que se nos da a entender que esta saga familiar seguirá dedicada al ejercicio de la medicina (puesto que el hijo mayor de Rob, del mismo nombre, muestra un gran interés en la profesión médica, y comienza aprender con su padre) y que su peculiar don se irá transmitiendo de generación en generación, de momento, al menos a los varones, aunque, siendo la protagonista del último libro de la saga la doctora Cole, me atrevo a aventurar que las mujeres de la familia también lo poseen, aunque a las mujeres no se nos permitió hasta no hace tanto algo como estudiar o ejercer la medicina. Quizá haya algo más de eso en el tercer libro, pero de momento, es el segundo el que me acabo de terminar. Había razones para ampliar y continuar la saga, y eso es lo que su autor hizo dándonos dos libros más. Reseñamos ahora el central, Chamán, y en cuanto haya terminado el tercero, habrá igualmente la correspondiente reseña.

Bien, lo primero a destacar es que, en este libro, el espíritu de Bildingsroman que tanto respira el otro, y el tema del viaje como búsqueda se nos pierde un poco. Estamos en pleno siglo XIX, el libro abarca las décadas centrales del siglo, desde sus años 30 hasta los 60 o 70 más o menos. En esta época, los avances en múltiples terrenos han comenzado a hacer el mundo bastante más pequeño, pero aún quedan territorios inhóspitos que explorar y en los que abrirse paso. Y uno de esos territorios es, por supuesto, América, y en concreto, los Estados Unidos, un joven país todavía en formación y en expansión hacia el Oeste (los tiempos de la frontera) y al que muchas personas acudían en busca de una nueva y mejor vida. Allí desembarca nuestro nuevo Rob J. Cole, descendiente del anterior. Durante siglos, en Escocia, su familia ha gozado de prestigio como médicos y como ganaderos de ovejas, teniendo una buena e importante posición social. El legado de los Cole ha pasado en forma del viejo bisturí del primer Rob, cedido de padre a hijo, y el primogénito ha recibido el nombre de Robert, y un segundo nombre que comenzara con la letra J. La tradición se ha mantenido firme, y muchos de los Cole se han dedicado a la medicina y han poseído el famoso don. Tras meterse en problemas por un panfleto incitando al nacionalismo escocés y a la independencia de Escocia, Rob J decide poner tierra de por medio y huye a hacerse las américas. No será fácil abrirse paso en una nueva tierra, donde no tiene contactos, ni el prestigio del que gozaba su familia. Pero, por suerte, parece que el sueño americano no se le da muy mal. Pronto, Rob consigue convertirse en el médico rural del pueblecito de Holden's Crossing, una localidad aún a medio construir. Su posición, aunque sencilla, le permite adquirir también tierras y algunas ovejas. Y conoce a Sarah, una joven viuda con un hijo, Alex, y se casa con ella. Pronto, llega el hijo de ambos, al que, por supuesto, ponen de nombre Rob J. Todo parece ir perfecto, pero, siendo aún muy niño, una enfermedad cambia para siempre la vida del pequeño: siendo niño, Rob contrae una fiebre escarlatina, a la que sobrevive, pero que afecta gravemente a su oído, dejándole sordo para siempre. Sin embargo, esto no merma la determinación del joven, que, llegada la edad, siente la misma llamada de sus antecesores por la vocación médica, y lucha por ser admitido en alguna universidad, hasta llegar también él a convertirse en un buen médico. Como detalle, contar que una de las cosas que rompe el espíritu de novela de formación es que la historia no se narra de manera lineal, sino in media res: Rob hijo regresa a casa para el funeral de su padre, y tras eso, conocemos la historia del progenitor, y luego, volvemos al mismo punto para finalizarla.

Así que en esta ocasión, tenemos no a uno, sino a dos Rob. Y comparándolos con el primero, nos podemos hacer una buena idea de como son los varones de esta familia. Todos parecen ser, de entrada, hombres muy adelantados a su tiempo, que comulgan siempre con las ideologías más nuevas y progresistas de su época. Si el primer Rob protestaba enérgicamente porque las religiones impidieran la disección de cadáveres, privando así a los médicos de la posibilidad de estudiar el cuerpo humano y aprender para curar sus dolencias y enfermedades; el segundo alza su voz contra el imperialismo británico en Escocia, y contra la esclavitud en el sur de los Estados Unidos. Son hombres que viven la vida con gran apetito, disfrutan de entrada del buen comer; pero también de beber y celebrar (o llorar si toca) con los amigos. Están ávidos de conocimientos, y sienten pasión por la vocación médica, y por cuidar y ayudar a los demás, y por llegar a ser los mejores profesionales, corren grandes riesgos y luchan con ganas, como cuando el primer Rob no se rinde hasta ser admitido como alumno en Ispahán, corriendo grave peligro al hacerse pasar por judío, y el tercero lucha por demostrar lo bueno que puede llegar a ser a pesar de ser sordo. Viven y disfrutan el sexo sin pudores ni vergüenza por sentir esos instintos, y saben apreciar a todas sus amantes (son bastante conquistadores y les suele ir bien con las mujeres, parece que tienen gancho con ellas) pero cuando encuentran a la adecuada y se casan, lo suelen hacer muy enamorados y son esposos fieles y devotos. Son buenos padres, y aunque dan de cuando en cuando un oportuno puñetazo sobre la mesa, sus ideas avanzadas y progresistas no les dejan ser padres excesivamente severos o autoritarios con sus hijos, con quienes suelen mantener, con sus altibajos, por supuesto, relaciones muy entrañables, cariñosas y cercanas. Dije en su día que el primer Rob era uno de los personajes masculinos más completos que yo hubiera leído, y parece que sus descendientes siguen con la misma línea, lo cual me agrada, ya que es fácil quererles y sentirse identificados con ellos, puesto que son seres apasionados y emocionales.

Tratado el tema de cómo son los Cole, pasaré a decir que, no obstante, esto no es lo más interesante del libro. Yo que quedo con la sordera del tercer Rob, que le hace quizá algo más introvertido y tímido que sus antecesores, y que nos muestra como él lucha por superarse a sí mismo con los problemas que su falta de audición le reporta, y por lograr que la gente vea en él más allá de su discapacidad, que vean algo más que al "chico sordo", y así poder seguir los pasos de su padre y ser él también un buen médico. Esa sordera es también le da una buena excusa para pasar más tiempo con el gran amor de su vida, Rachel Geiger, la chica judía hija de sus vecinos, ya que la joven se ofrece a ayudar a Rob con sus ejercicios con el piano, que la maestra de la escuela a la que ambos asisten diseñó para que el chico aprendiera a detectar mediante el tacto las vibraciones del sonido, y así ayudarle con los problemas del habla que su sordera le provocaba. Será el principio de una relación que no será fácil llevar a un final feliz, debido sobre todo a las diferencias de fe entra la familia de Rachel y la de Rob. Otra relación importante en la vida de Chamán, como apodan a esta Rob, será la que tiene con su hermano Alex, el hijo del primer matrimonio de su madre. Ambos niños, a pesar de no tener el mismo padre, crecen juntos, amándose como hermanos. Cuando Chamán queda sordo, Alex le ayuda a aprender a hablar de nuevo, de adolescentes, comparten confidencias sobre las chicas, o sobre lo que sea; y cuando Alex es herido en la guerra (ya contaré enseguida en cuál) su hermano menor le rescata de un campo de prisioneros, le amputa la pierna herida, y cuida de él con gran cariño y atención hasta que recupera las fuerzas. En cuanto al apodo de este tercer Rob, Chamán, nos da la pista de por donde viene el toque más espiritual de la historia: al llegar a América por primera vez, el padre de Chamán entabla amistad con un grupo de indios sauk, entre los que se encuentra una mujer espiritual o chamana, llamada Makwa-ikwa (Mujer Oso) Ella mostrará al galeno formas más espirituales de ejercer la medicina y la curación, y, a menudo, de niño, Rob pasaba mucho tiempo con ella. Fue Makwa la que detectó en el niño el don, y la que le puso ese apodo. Su violenta muerte atormentará a los dos Rob, padre e hijo, durante todo el libro, aunque no confieso si su asesinato queda impune o no. Finalmente, comentar que el libro tiene, como el anterior, toques históricos. En el primero se mencionaba la figura de Avicena, el gran sabio y médico árabe. En este, se nos nombra al Oliver Wendell Homes, un erudito, historiador, médico e incluso poeta de Massachusetts con quien Rob padre estudia al llegar por primera vez al Nuevo Continente. También se mencionan hechos históricos como la Guerra Civil Americana o Guerra de Secesión, un conflicto de gran importancia para entender la historia de los Estados Unidos, y la guerra en que Alex es herido, y otro momento que marcó la historia de ese país como es el asesinato del presidente Abraham Lincoln, figura que, aún con todo, no se nos presenta tan idealizada como a menudo aparece en la historia, por haber abolido la esclavitud, sino que también se mencionan sus sombras, ya que Rob padre no siente mucha simpatía hacia él por haber ayudado a echar a los sauk y a otras tribus nativas de sus tierras.


Creo que, aunque ese toque de Bildungsroman siempre tan interesante no este en este libro, es también realmente bueno. Hace lo que un segundo libro de una trilogía debe hacer, es decir, expandir la historia a un nuevo nivel, darnos profundidad y dimensión y además, su autor sitúa el libro en un período de la historia americana que, personalmente, me parece fascinante: el período de la expansión hacía el Oeste, de la frontera, de los indios y vaqueros, de los pioneros, y de la Guerra de Secesión, que puso fin a la infancia de los Estados Unidos. Un período de la historia que ayuda a forjar a la que hoy por hoy es la nación más poderosa del mundo, y que es imprescindible para entender la mentalidad y la cultura americanas, con todo lo bueno y malo que esta tiene. El libro me ha gustado mucho, y en cuanto al tercero, ya os contaré lo que me parece cuando lo haya leído. De momento, el título es acertado, así como que se centre en una mujer, una protagonista femenina, puesto que hasta ahora, todo se ha enfocado más en los hombres, y ya que, como he dicho, hemos conseguido conocer bastante bien a los varones de la familia Cole, es hora de conocer a las féminas de la saga. Y, personalmente, tengo ganas de conocer a la doctora Cole. Me despido ya por hoy. Más y mejor, muy pronto. ¡¡Besitoss!!

viernes, 3 de enero de 2014

EL MÉDICO (Reseña libro + película)

Ya sé que esta novela fue un bestseller hace ya algún tiempo. Esta misma edición que pongo en la imagen, de Círculo de Lectores, ha estado desde casi siempre rondando por mi casa. A raíz, como suele suceder, del estreno de la versión cinematográfica, y como ya sabéis que me gusta hacer reseñas comparativas de libros y sus adaptaciones, he hecho un paréntesis en mis lecturas obligatorias de estudios, y me lo he leído. También he acompañado a mi padre al cine, que hace años que no lo pisaba, y le apetecía mucho ver la película, ya que el libro le encantó, y yo quería verla también. Bien, comenzaremos la reseña como suelo hacer con un breve resumen del argumento. Estamos en la Inglaterra de comienzos de la Edad Media, siglo XI, para ser más exactos. Un mundo duro, donde el saber, la ciencia y el conocimiento que se adquirieron en tiempos antiguos, con griegos y romanos como referente principal, se ha perdido en una época ruda y oscura, dominada por el fanatismo religioso. Europa es un yermo, pero al otro lado del  mundo, en los países árabes y en Oriente, la ciencia y el saber florecen como nunca. En un mundo tan duro como este vive Rob J. Cole, un muchacho que, tras perder a sus padres muy de seguido, descubre al morir estos que tiene un don muy particular: puede sentir, al tocar a la gente, si morirán, o si sobrevivirán a su enfermedad, o sí gozan de buena salud. Es como si pudiera sentir el estado vital de la persona, solo con tocarla. Tras quedar huérfano, Rob se convierte en aprendiz de cirujano barbero, motivado por su don, y por una temprana vocación de sanador, que le lleva a desear curar a las personas, aliviar el dolor y luchar contra la enfermedad y la muerte. De la mano de su maestro, Barber, aprende todo lo necesario para ejercer el oficio, y algunas habilidades más que no le vendrán mal en la vida. Pero, al entrar en contacto con los médicos judíos, a Rob le queda claro que es mucho lo que ignora sobre medicina, y nace en el joven el deseo de desafiar los peligros y la intolerancia religiosa, y marcharse a Persia, a Ispahán, para poder aprender con el mismísimo Ibn Sina, o Avicena, el famoso sabio y médico árabe. El viaje esta lleno de peligros, y los cristianos no son admitidos en la madrasa o escuela de medicina, pero Rob, con ingenio, sorteará esas dificultades, y logrará comenzar su aprendizaje para convertirse en un médico de verdad. En Ispahán, conocerá la amistad de musulmanes y judíos, de la mano de sus amigos, Karim y Mirdin, tendrá acceso a la sabiduría del maestro Ibn Sina, y conocerá el amor junto a Mary, una joven escocesa con quien coincide en su viaje. Sus aventuras se cierran con su regreso a Inglaterra, después de haber aprendido mucho, y junto a la familia que ha formado. Será un regreso algo agridulce al principio, pero finalmente, Rob logrará hallar la estabilidad y la felicidad que buscaba.

Se trata de una novela que tiene un fuerte componente histórico, no solo por la figura de Avicena, sino también por como recrea la situación de Inglaterra en ese momento, haciendo frente a múltiples invasiones del norte (daneses y noruegos, conocidos genéricamente como vikingos en esa época) Esas invasiones dejaron su huella en la historia inglesa, y la propia lengua, huella que yo, en mi carrera, he tenido que estudiar, y que es realmente interesante. Pero las hordas vikingas dejaron por aquel entonces un rastro de destruccion, guerra y muerte en la isla británica, y no era una época fácil en la que vivir. De otro lado, la novela tiene un fuerte componente del clásico victoriano de la Bisdungsroman, o novela de formación. A lo largo del libro, asistimos al crecimiento físico, mental, y espiritual de Rob, al que conocemos como a un pobre huérfano desamparado, un aprendiz, un estudiante, y finalmente, un hombre adulto, un erudito, un médico y un esposo y padre de familia. Con él, partimos en búsqueda de la sabiduría, de su vocación, y sufrimos los altibajos de su vida. Resulta muy fácil simpatizar con Rob, uno de los personajes masculinos mejor desarrollados y más completos que yo haya leído nunca. Tiene un poquito de niño desvalido, otro poco de pícaro encantador y seductor, algo de sabio y un gran corazón y una fuerte vocación y determinación que hace que no se detenga ante nada para lograr ser el mejor médico posible. Pero lo suyo no solo es la práctica de la medicina: es también un viaje iniciático que le llevará a abrir su mente a conceptos nuevos, a la sabiduría, y a la mística que hay detrás del arte de la curación. No solo es la medicina científica, también, es la búsqueda de la curación espiritual, y del equilibrio, que llevará a Rob a encontrar su lugar en el mundo. Esta mezcla de historia y búsqueda personal es profunda y poderosa, y hace de esta una gran novela, muy completa, interesante, amena de leer y a la vez potente en su contenido. Pero esta novela es sólo la primera parte de una trilogía, que continúa con Chamán y la doctora Cole, en la que seguimos avanzando en el tiempo, y conocemos a los descendientes de Rob, unidos a él por su curioso don, y su vocación por la medicina. Como la primera me ha gustado bastante, me leeré las otras, que sospecho que siguen la misma línea de mezcla de historia y Bildingsroman, y a su debido tiempo, tendréis las reseñas.

 En cuanto a la película, bueno, sintiéndolo mucho, como adaptación, me ha decepcionado. Ya sé que uno debe ir con la mente abierta, y tolerar los cambios de una adaptación al cine con respecto del libro (que, de todas formas, siempre será infinitamente mejor) Mi mente esta preparada para ello, comprendo los cambios, e incluso algunos me parecen acertados. Pero este no es el caso. La cinta ha reducido mucho, demasiado, la novela. En ella no vemos, salvo en muy pocos momentos, ese viaje de Rob, esa búsqueda espiritual, que es el hilo conductor del libro. Los cambios son tantos, y tan drásticos, que no se puede decir casi ni que sea una adaptación, sino más bien, un "inspirada en la novela". El viaje queda reducido a la nada, la protagonista femenina real de la historia, Mary, no aparece por ninguna parte. Error fatal, puesto que yo me enamoré tanto como Rob de la valiente escocesa, a la que consideré la perfecta horma de su zapato. Celebré su reencuentro, justo cuando creía que no volverían a verse, sufrí con los altibajos de su convivencia en pareja y me alegré del nacimiento de cada uno de sus pequeños. Nada de nada en la película. Y no solo eso, sino que ni siquiera es sustituida por algún otro personaje femenino, que más de una había a mano para ello, sino que se inventan y sacan de la manga poco más que una "chica de turno"; por qué claro, con alguien tenía que acabar el muchacho, con alguien tenía que darse el beso al final, ¿verdad? ¿Y el final? Lo han tornado demasiado color de rosa, sin nada del sabor agridulce que deja el libro, debido a algunos detalles que tienen lugar en la última parte, la que narra el regreso de Rob a Inglaterra con su familia. Tanto cambio hace que, a mi juicio al menos, no se haya respetado para nada la esencia de esta historia, y por eso, creo que la película falla como adaptación, y que cualquiera que haya leído y amado este libro se va a decepcionar mucho en ese aspecto.

Con esto no quiero decir que la película sea mala, ni mucho menos. Tiene muchos elementos positivos también Lo que más destaca en ella es la cuidadísima ambientación: la recreación de los distintos escenarios y ciudades (desde los húmedos y pedregosos pueblos ingleses por los que Ron deambula con Barber, al exotismo de Persia) el vestuario, los detalles... se nota que han puesto mucho empeño en ello, y desde luego, en ese sentido, el resultado es absolutamente impecable. En las interpretaciones, tampoco tengo ninguna queja. El sabio Avicena esta encarnado por un actor veterano como Ben Kingsley, de esos cuyo talento discreto y buena presencia tienden a brindarnos secundarios brillantes. Y el protagonista, Rob, a pesar de lo mucho que se queda en el tintero, creo que esta bastante bien interpretado por Tom Payne, un joven actor al que no conocía, pero que parece bastante competente, y además, por qué no decirlo, sale condenadamente guapo, con esos ojazos azules. Aunque creo que sin duda el personaje mejor retratado ha sido el de Barber, que era exactamente como me lo imaginaba. La película creo que esta también bastante bien equilibrada, con su poquito de drama, su poquito de acción, de romance y sus toques incluso de humor cuando toca.



En general tenemos pues, una gran novela, que sin duda os recomiendo, convertida en una película que no es mala del todo, pero que falla como adaptación, al menos, a mí eso me parece, que os la recomiendo también, por si os apetece verla. Nada más por hoy, gente. Como ya os dicho, en un futuro cercano, cuando haya pasado esta convocatoria de exámenes, seguramente me lea los dos siguientes libros, y tal y como he hecho con este, los reseñe y os dé mi opinión. Nos vemos por aquí muy pronto, que aún tienen que venir los Reyes, y tengo más cosas para este mes de enero en el blog, entre ellas... ¡¡El quinto aniversario!! Será el próximo día 20, y os quiero a todos ahí. ¡¡Besitos, nos vemos!!

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