jueves, 4 de septiembre de 2014

DOS PELIS QUE ENSEÑAN A EDUCAR

Criar y educar a los hijos nunca ha sido tarea fácil. Nadie llega a este mundo con un libro de instrucciones bajo el brazo para sus padres, indicando exactamente qué es lo que se debe y no se debe hacer. Existen mil teorías sobre la crianza y educación de los hijos, que padres y madres de todo el mundo aplican de la mejor manera que saben, o pueden. Pero la realidad es que a ser padre o madre se aprende con la práctica. No hay otra, la verdad, y a veces, resulta muy difícil con los hijos, como con casi todo en la vida, llegar a un sano punto de equilibrio en el que uno no sea un padre o madre excesivamente estricto, ni tampoco excesivamente permisivo. Uno nunca sabe exactamente lo que tiene que hacer. Pero hay un una cosa en la que padres e hijos están de enhorabuena: recientemente, el cine infantil y de animación ha dejado de ser solo cosa de los más pequeños, y se puede disfrutar en familia, sin que los mayores se mueran de aburrimiento. Muchas de estas películas incluyen no solo guiños para los adultos que las estén viendo con sus hijos, sino que de ellas, se pueden extraer muy buenas lecciones para crianza y educación de los niños, que bien pueden servir al os papás en muchas ocasiones. Y yo he escogido dos de esas pelis para comentar un poco, aunque sea por encima, lo que de ellas se pueden aprender los mayores para unirlo a su experiencia y ayudar a los pequeños a ir dando sus pasos por la vida.

1. BUSCANDO A NEMO: 


Esta película de Disney Pixar de 2003 ya se ha convertido en un clásico de la animación que, si no habéis visto, ya estáis tardando en ver. Cuenta la historia del pequeño Nemo, un pez payaso que comienza el cole, y como todos los niños, tiene muchas ganas de aprender y de vivir sus primeras aventuras fuera de casa. El problema es su sobreprotector papá, Marlin. Después de que la tragedia sucedida a la mamá de Nemo, Coral, y a sus hermanitos, Marlin vive con mucho miedo de lo que pueda pasarle a su hijito, y no le deja hacer casi nada. Cuando Nemo desafía a su padre, abandonando la seguridad del arrecife para nadar en mar abierto, es pescado por un buceador y sacado del mar. El buceador resulta ser un dentista, que lleva al pequeño pez payaso a la pecera de su consulta, donde Nemo conoce a otros pintorescos habitantes. Será para él su primera experiencia fuera de casa, y Nemo deberá probar que es capaz de enfrentarse a sus miedos y a los peligros del mundo. Exactamente igual que su padre, Marlin, que emprenderá con ayuda de la simpática y desmemoriada Dory, un peligroso viaje para rescatar a su hijo. 

Así pues, tanto el padre como el hijo, en el fondo, tienen que hacer lo mismo: enfrentar sus miedos y demostrar que son capaces de afrontar las dificultades de la vida. En la pecera, Nemo encontrará en el personaje de Gill una figura paterna muy diferente de su sobreprotector padre. Gill animará al pequeño a hacer las cosas por sí solo, aunque se trate de una empresa tan peligrosa y difícil como atascar el filtro del acuario con una piedrecilla. Nemo verá entonces lo que es capaz de hacer por sí mismo, y aumentará su confianza. El viaje de Marlin, por su parte, es tanto un viaje de búsqueda de su hijo como de búsqueda de sí mismo. El pobre ha vivido con mucho miedo desde lo sucedido a su esposa y sus otros hijitos, algo natural en quien ha vivido una tragedia familiar semejante. Y ha proyectado todos sus miedos y ansiedad en el pequeño Nemo, agobiando así su crecimiento. Marlin no solo descubre que es posible dejar el miedo atrás y afrontar una aventura peligrosa, aunque divertida en algunos momentos, sino que al final, comprende que su hijo esta creciendo, que es mucho más valiente y capaz de lo que él nunca hubiera imaginado, y que puede empezar a apañárselas solo. Así que la lección me parece clara, y muy interesante además: papás y mamás, los hijos crecen, y al hacerlo, crecen los problemas. Es natural sentirse agobiado al pensar todo lo que puede pasarle a los pequeños cuando están lejos de casa, en el colegio, en la calle, o donde sea. Pero sobreprotegerles no sirve de nada. Por duro que parezca, los niños necesitan irse exponiendo a la vida real, con sus peligros, dificultades, decepciones... y vivir la aventura de sus propias vidas. Las cosas no siempre les van a salir bien, y claro, lo que todo padre o madre quiere es que sus hijos estén a salvo y sean felices. Pero solo si se enfrentan de verdad a lo que es el mundo, aunque sufran, se equivoquen, lo pasen mal, y hasta corran peligro, podrán los niños crecer como seres humanos, y descubrir hasta que punto son capaces de salir adelante por sí mismos, solos, que en definitiva, es de lo que se trata criar un hijo: de darle los medios para que, el día de mañana, pueda ser independiente y enfrentarse al mundo. Y todo esto por supuesto, lo cuenta la película de forma divertida, simpática, con una colorida y bonita animación y voces famosas de doblaje como Ramón Langa (más conocido como Bruce Willis) Anabel Alonso o Javier Gurruchaga. Lo dicho, si no habéis visto esta peli, ya estáis tardando, porque además de todo esto, da una importante lección para la vida... "Cuando huye la suerte, ¿sabes que hay que hacer?" dejemos que Dory nos lo cuente... 







2. CHARLIE Y LA FABRICA DE CHOCOLATE: 


Aunque existían versiones anteriores de este clásico de la literatura infantil de Roald Dahl, permitid que me quede con la que mi idolatrado Tim Burton realizó en 2005, con por supuesto, Johnny Deep como Willy Wonka. Si nunca habéis leído este clásico ni visto ninguna de las versiones de cine, vamos, que ya estáis tardando, y es uno de los imprescindibles. La historia es como sigue: Willy Wonka es el mejor y más aclamado fabricante de golosinas que existe. Los niños adoran sus chuches, que son las más originales y ricas que hay. Pero nadie ve nunca a nadie entrando o saliendo de su fábrica. Como lo hace, es un gran secreto, que Wonka se dispone a revelar con un concurso. Los cinco niños que encuentren en sus chocolatinas cinco tickets dorados, ganarán una visita a la fábrica, donde no solo conoceran todos los secretos de la fabricación de las chuches, sino que al final, uno de ellos ganará un premio extraordinario. Uno de los agraciados es Charlie Buckett, un niño pobre y humilde, de buen corazón, que tan solo recibía una chocolatina por su cumpleaños, que compartía con toda su familia. Excepto Charlie, los demás niños van sufriendo distintos extraños accidentes durante su visita a la fábrica, accidentes motivados en gran parte por su mal comportamiento, y por desoir las advertencias de seguridad que se les hacen. Al final, se revela que todo ha sido un montaje de Wonka. Como van pasando los años, y no tiene hijos, deseaba escoger a alguien que heredara su negocio, e ideó ese sistema de la visita. El niño que no cediera a la tentación de portarse mal y no cayera en ninguna trampa, sería el escogido, por ser el más responsable y menos malcriado. ¡¡Pero cuidado!! Lo más interesante de la historia es que no solo los niños que se portan mal reciben el castigo, sino sus padres, que los acompañan, también. ¿Quien sino iba a ser el responsable de criar a un niño grosero y glotón como Augutus, o a una mimada insufrible como Veruca? Los Umpa Lumpa, curiosos seres que trabajan en la fábrica de Wonka, lo dejan claro con las canciones que cantan después de cada "accidente": si los niños se portan así de mal, es porque los padres no han sabido corregir su comportamiento. Así que la lección es clara: papás y mamás, la disciplina no es un virus a evitar, como parece que lo es en la crianza ultímamente, sino que es algo muy necesario para que los niños crezcan respetando las normas. Es muy necesario decirles firmemente que NO, ponerles límites, castigarles si no se comportan como es debido, y en definitiva, evitar que sigan teniendo un mal comportamiento. No es necesario emplear la violencia para ello, por supuesto, ni es un ogro estricto, pero la disciplina es muy necesaria en el desarrollo de los niños. Por eso veo tan bien que, en esta película, se culpe en parte del mal comportamiento de los niños a los padres, que no esta de más que aprendan algo sobre como disciplinar a los niños y meterlos en vereda. Y encima, esta historia nos la adapta Tim Burton, con su especial, original y particular visión de las cosas. Echad un vistazo a la lección que recibe el papá de Veruca, echadlo...





Así que por supueto, os recomiendo estas películas, divertidas, bien hechas, ideales para ver en familia, y de las que, como veis, no solo os harán pasar un rato muy divertido, sino que además, se puede hasta aprender mucho de ellas. Y aquí me despido por hoy. Nos vemos muy pronto. ¡¡Saludos!!

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