jueves, 9 de enero de 2014

TOP 10 AMIGOS Y COMPAÑEROS (Parte VII)

Bueno gente, terminadas las entrañables fiestas, es hora de retomar a tope el ritmo habitual del blog, y de, entre otras cosas, seguir escalando puestos en el ranking que nos ocupa, y del que ya nos queda poco. Y en este puesto, al borde del podium de honor, nos encontramos a dos caballeros de muy buena familia, a los que hemos conocido con muchos rostros en el cine y televisión, pero que fueron creados con pluma y papel hace más de un siglo por un señor llamado sir Arthur Conan Doyle. Si, querido, hoy tendremos nada menos que a dos inseparables amigos y compañeros, famosos en la literatura universal, como son el sagaz Sherlock Holmes y el buen doctor John Watson. Su primera aventura juntos, Estudio en Escarlata, se publicó en 1887, y a ella le siguieron muchas otras. Siempre juntos, Sherlock & Watson resolvieron gran cantidad de inquietantes casos, conocieron la amistad e hicieron frente a villanos como James Moriarty, e incluso Holmes protagonizó uno de los primeros casos de un personaje de ficción cuya fama llegó a ser tan grande que su autor tuvo que devolverle a la vida después de haberle "matado" para dedicarse a escribir otras cosas, por la avalancha de cartas de seguidores reclamando el regreso del detective. Así que, como veis, ya en su día este par gozó de gran éxito entre los más lectores, que seguían con avidez sus aventuras, publicadas como historias sueltas en los periódicos de la época. Luego, esas historias serían ordenadas y recopiladas, siguiendo el que ahora se conoce como canon Holmesiano, es decir, un orden cronológico en que se supone que todas las aventuras e historias tienen lugar, y que se compone de cuatro novelas, y multitud de relatos cortos. Después, la llegada del cine y de la televisión vio múltiples adaptaciones de estos dos famosos personajes. Sherlock y Watson serían encarnados por grandes actores, y entre las versiones más recientes, se encuentran las películas protagonizadas por Robert Downey Jr., o la de la imagen, la reciente y brillante serie de la BBC.

Las andaduras de Sherlock y Watson comenzaron, como ya he dicho, con la primera novela. En Estudio en Escarlata asistimos al primer encuentro entre los dos. Sherlock es un tipo peculiar, un tanto antisocial, único en su género: lógico, sagaz, emplea su privilegiado cerebro para resolver crímenes que ni Scotland Yard consigue resolver. Desde el principio, vemos que es alguien genial, aunque un tanto difícil para convivir. Aparte de resolver casos por el mero placer de un reto intelectual, entre sus aficiones destacan el boxeo, y tocar el violín, aunque no es que lo haga muy bien, según parece. Por su parte, Watson es médico, en esta primera novela un estudiante de medicina, en búsqueda de piso. El paradigma de perfecto caballero inglés, Watson esta dotado con una infinita paciencia, ideal para soportar estoicamente las locuras de su nuevo compañero de piso y amigo. Es él quien, de su puño y letra, describe y explica los casos que resuelven juntos. Otros personajes recurrentes de la saga son el inspector Lestrade, a quien no gustan demasiado los métodos de Sherlock, pero que estaría perdido sin él, la señora Hudson, casera del piso en el 221 de Baker Street donde nuestros amigos viven, y Microft Holmes, el hermano mayor de Sherlock, que trabaja para el gobierno británica. Entre los villanos, podemos destacar sobre todo al malvado profesor James Moriarty, Némesis de Holmes, y últimamente se le da bastante importancia a la bella y misteriosa Irene Adler. El canon Homesiano tiene un importante punto de inflexión, que se puede situar en el momento en que, aparentemente, Sherlock muere enfrentándose a Moriarty en las cataratas de Reichenbach. Esto courrió en 1893, pero, por la fuerte demanda de los fans, Conan Doyle hizo regresar de la muerte a su más famoso personaje, y continuó escribiendo historias hasta bien entrados los años 20. En total, las aventuras de Sherlock Holmes cubren unas cuatro décadas, justo las dos últimas de siglo XIX y las dos primeras del XX, es decir, la época victoriana, que personalmente tanto me fascina y que es ideal para situar casi todo tipo de historias: romance, misterio, acción. Es un escenario perfecto, sin duda. Pero una de las mejores cosas de las historias de Sherlock Holmes es ver esa mistad suya con Watson (uno de los pocos seres con paciencia como para soportarle, jajaa) Es la amistad de dos hombres muy distintos, que creo sienten una profunda admiración el uno por el otro, que han encontrado apoyo mutuo en esa amistad en los momentos difíciles, y que juntos creo que sienten que pueden enfrentarse a todo. La dinámica que tienen es de gran respeto y cariño el uno por el otro, aunque no siempre se entiendan, y sea en la versión que sea (el canon clásico, las series o películas) es realmente divertido verlos en acción.



"John, no tengo amigos, solo uno... pequeño y sencillo homenaje a la amistad... ¡¡y a la santa paciencia del bueno de Watson!!"

Sherlock & Watson son ya un binomio tan famoso y tan inseparable como el fish & chips, y una pareja de compis que nos han brindado grandes momentos, y que sigue siendo una fuente inagotable de ellos. Cuando la genialidad fría de Sherlock se une al lado humano de Watson, la combinación solo puede ser la bomba. No debe ser fácil vivir con un tipo como Sherlock, pero la infinita paciencia de Watson hace que, al menos, junto a su inseparable amigo, la vida nunca sea aburrida. Estos dos son un clásico que nunca falla, y que seguramente, seguiremos viendo en generaciones futuras. Yo no soy gran conocedora del canon, pero cuanto más descubro y leo del personaje, más me gusta, y creo que la amistad de los dos es un punto clave , además de devanarte los sesos intentando resolver cada caso antes de que Sherlock llegue a alguna de sus conclusiones (imposible, pero divertido) Muy prontito, volveremos a verlos pasarse por el blog, en forma de la reseña de la muy esperada tercera temporada de la magnífica miniserie de la BBC. Y siempre, siempre, serán bienvenidos por aquí. Hasta entonces... disfruten de la entrada, que cerramos con vídeos como viene siendo tradición en los rankings.


lunes, 6 de enero de 2014

¡HAN VENIDO LOS REYES!

¡¡Muy buenas!! ¿Cómo va eso, gente? Imagino que muchos estaréis apurando con el roscón las últimas horas de estas fiestas navideñas, cargando la rayita final de la batería para mañana volver a la rutina y al trabajo. Espero que lo hayáis pasado genial en estas fiestas, en familia, o con amigos, que os hayáis divertido en Nochebuena y Navidad, que hayáis tenido una buena entrada en este nuevo año 2014, y que hoy, como colofón, sus Majestades los Reyes de Oriente hayan sido generosos y os hayan colmado de regalitos por haber sido tan buenos. Mis celebraciones navideñas han sido sencillas, una cena especial y disfrutar de los programas de la tele, del rollo de siempre. Y en el día de hoy, tras desayunar roscón (sin nata, que tanto mi hermana como mi madre la detestan, y además tienen intolerancia a la lactosa) hemos abierto los regalos, y tal y como he hecho estos años, os cuento lo que tengo.

Bufandita rosa, calentita y amorosa.

 Precioso reloj con flores moradas y todo

 ¡Pack 2 pelis: Star Trek (2009) y Star Trek En la Oscuridad!

Cosmética Ives Rocher: dos estuches, el de Lilas y el de Té Verde, con la colonia y el gel de ducha, y una crema hidratante para la cara

Y esto es todo, gente. Disculpad que las fotos no sean muy buenas, es que no se me da muy bien hacerlas, aunque la cámara no sea mala, las he hecho con la de mi hermana, algo vieja, pero muy buena. Con mi móvil no sé por qué no salían, que rollo. En fin, espero que los Reyes se hayan portado con vosotros igual de bien que conmigo. Y seáis buenos o malos, en este año, nos seguimos viendo por aquí en el blog, que habrá mucho más y mejor. ¡¡Besitos a todos!!

viernes, 3 de enero de 2014

EL MÉDICO (Reseña libro + película)

Ya sé que esta novela fue un bestseller hace ya algún tiempo. Esta misma edición que pongo en la imagen, de Círculo de Lectores, ha estado desde casi siempre rondando por mi casa. A raíz, como suele suceder, del estreno de la versión cinematográfica, y como ya sabéis que me gusta hacer reseñas comparativas de libros y sus adaptaciones, he hecho un paréntesis en mis lecturas obligatorias de estudios, y me lo he leído. También he acompañado a mi padre al cine, que hace años que no lo pisaba, y le apetecía mucho ver la película, ya que el libro le encantó, y yo quería verla también. Bien, comenzaremos la reseña como suelo hacer con un breve resumen del argumento. Estamos en la Inglaterra de comienzos de la Edad Media, siglo XI, para ser más exactos. Un mundo duro, donde el saber, la ciencia y el conocimiento que se adquirieron en tiempos antiguos, con griegos y romanos como referente principal, se ha perdido en una época ruda y oscura, dominada por el fanatismo religioso. Europa es un yermo, pero al otro lado del  mundo, en los países árabes y en Oriente, la ciencia y el saber florecen como nunca. En un mundo tan duro como este vive Rob J. Cole, un muchacho que, tras perder a sus padres muy de seguido, descubre al morir estos que tiene un don muy particular: puede sentir, al tocar a la gente, si morirán, o si sobrevivirán a su enfermedad, o sí gozan de buena salud. Es como si pudiera sentir el estado vital de la persona, solo con tocarla. Tras quedar huérfano, Rob se convierte en aprendiz de cirujano barbero, motivado por su don, y por una temprana vocación de sanador, que le lleva a desear curar a las personas, aliviar el dolor y luchar contra la enfermedad y la muerte. De la mano de su maestro, Barber, aprende todo lo necesario para ejercer el oficio, y algunas habilidades más que no le vendrán mal en la vida. Pero, al entrar en contacto con los médicos judíos, a Rob le queda claro que es mucho lo que ignora sobre medicina, y nace en el joven el deseo de desafiar los peligros y la intolerancia religiosa, y marcharse a Persia, a Ispahán, para poder aprender con el mismísimo Ibn Sina, o Avicena, el famoso sabio y médico árabe. El viaje esta lleno de peligros, y los cristianos no son admitidos en la madrasa o escuela de medicina, pero Rob, con ingenio, sorteará esas dificultades, y logrará comenzar su aprendizaje para convertirse en un médico de verdad. En Ispahán, conocerá la amistad de musulmanes y judíos, de la mano de sus amigos, Karim y Mirdin, tendrá acceso a la sabiduría del maestro Ibn Sina, y conocerá el amor junto a Mary, una joven escocesa con quien coincide en su viaje. Sus aventuras se cierran con su regreso a Inglaterra, después de haber aprendido mucho, y junto a la familia que ha formado. Será un regreso algo agridulce al principio, pero finalmente, Rob logrará hallar la estabilidad y la felicidad que buscaba.

Se trata de una novela que tiene un fuerte componente histórico, no solo por la figura de Avicena, sino también por como recrea la situación de Inglaterra en ese momento, haciendo frente a múltiples invasiones del norte (daneses y noruegos, conocidos genéricamente como vikingos en esa época) Esas invasiones dejaron su huella en la historia inglesa, y la propia lengua, huella que yo, en mi carrera, he tenido que estudiar, y que es realmente interesante. Pero las hordas vikingas dejaron por aquel entonces un rastro de destruccion, guerra y muerte en la isla británica, y no era una época fácil en la que vivir. De otro lado, la novela tiene un fuerte componente del clásico victoriano de la Bisdungsroman, o novela de formación. A lo largo del libro, asistimos al crecimiento físico, mental, y espiritual de Rob, al que conocemos como a un pobre huérfano desamparado, un aprendiz, un estudiante, y finalmente, un hombre adulto, un erudito, un médico y un esposo y padre de familia. Con él, partimos en búsqueda de la sabiduría, de su vocación, y sufrimos los altibajos de su vida. Resulta muy fácil simpatizar con Rob, uno de los personajes masculinos mejor desarrollados y más completos que yo haya leído nunca. Tiene un poquito de niño desvalido, otro poco de pícaro encantador y seductor, algo de sabio y un gran corazón y una fuerte vocación y determinación que hace que no se detenga ante nada para lograr ser el mejor médico posible. Pero lo suyo no solo es la práctica de la medicina: es también un viaje iniciático que le llevará a abrir su mente a conceptos nuevos, a la sabiduría, y a la mística que hay detrás del arte de la curación. No solo es la medicina científica, también, es la búsqueda de la curación espiritual, y del equilibrio, que llevará a Rob a encontrar su lugar en el mundo. Esta mezcla de historia y búsqueda personal es profunda y poderosa, y hace de esta una gran novela, muy completa, interesante, amena de leer y a la vez potente en su contenido. Pero esta novela es sólo la primera parte de una trilogía, que continúa con Chamán y la doctora Cole, en la que seguimos avanzando en el tiempo, y conocemos a los descendientes de Rob, unidos a él por su curioso don, y su vocación por la medicina. Como la primera me ha gustado bastante, me leeré las otras, que sospecho que siguen la misma línea de mezcla de historia y Bildingsroman, y a su debido tiempo, tendréis las reseñas.

 En cuanto a la película, bueno, sintiéndolo mucho, como adaptación, me ha decepcionado. Ya sé que uno debe ir con la mente abierta, y tolerar los cambios de una adaptación al cine con respecto del libro (que, de todas formas, siempre será infinitamente mejor) Mi mente esta preparada para ello, comprendo los cambios, e incluso algunos me parecen acertados. Pero este no es el caso. La cinta ha reducido mucho, demasiado, la novela. En ella no vemos, salvo en muy pocos momentos, ese viaje de Rob, esa búsqueda espiritual, que es el hilo conductor del libro. Los cambios son tantos, y tan drásticos, que no se puede decir casi ni que sea una adaptación, sino más bien, un "inspirada en la novela". El viaje queda reducido a la nada, la protagonista femenina real de la historia, Mary, no aparece por ninguna parte. Error fatal, puesto que yo me enamoré tanto como Rob de la valiente escocesa, a la que consideré la perfecta horma de su zapato. Celebré su reencuentro, justo cuando creía que no volverían a verse, sufrí con los altibajos de su convivencia en pareja y me alegré del nacimiento de cada uno de sus pequeños. Nada de nada en la película. Y no solo eso, sino que ni siquiera es sustituida por algún otro personaje femenino, que más de una había a mano para ello, sino que se inventan y sacan de la manga poco más que una "chica de turno"; por qué claro, con alguien tenía que acabar el muchacho, con alguien tenía que darse el beso al final, ¿verdad? ¿Y el final? Lo han tornado demasiado color de rosa, sin nada del sabor agridulce que deja el libro, debido a algunos detalles que tienen lugar en la última parte, la que narra el regreso de Rob a Inglaterra con su familia. Tanto cambio hace que, a mi juicio al menos, no se haya respetado para nada la esencia de esta historia, y por eso, creo que la película falla como adaptación, y que cualquiera que haya leído y amado este libro se va a decepcionar mucho en ese aspecto.

Con esto no quiero decir que la película sea mala, ni mucho menos. Tiene muchos elementos positivos también Lo que más destaca en ella es la cuidadísima ambientación: la recreación de los distintos escenarios y ciudades (desde los húmedos y pedregosos pueblos ingleses por los que Ron deambula con Barber, al exotismo de Persia) el vestuario, los detalles... se nota que han puesto mucho empeño en ello, y desde luego, en ese sentido, el resultado es absolutamente impecable. En las interpretaciones, tampoco tengo ninguna queja. El sabio Avicena esta encarnado por un actor veterano como Ben Kingsley, de esos cuyo talento discreto y buena presencia tienden a brindarnos secundarios brillantes. Y el protagonista, Rob, a pesar de lo mucho que se queda en el tintero, creo que esta bastante bien interpretado por Tom Payne, un joven actor al que no conocía, pero que parece bastante competente, y además, por qué no decirlo, sale condenadamente guapo, con esos ojazos azules. Aunque creo que sin duda el personaje mejor retratado ha sido el de Barber, que era exactamente como me lo imaginaba. La película creo que esta también bastante bien equilibrada, con su poquito de drama, su poquito de acción, de romance y sus toques incluso de humor cuando toca.



En general tenemos pues, una gran novela, que sin duda os recomiendo, convertida en una película que no es mala del todo, pero que falla como adaptación, al menos, a mí eso me parece, que os la recomiendo también, por si os apetece verla. Nada más por hoy, gente. Como ya os dicho, en un futuro cercano, cuando haya pasado esta convocatoria de exámenes, seguramente me lea los dos siguientes libros, y tal y como he hecho con este, los reseñe y os dé mi opinión. Nos vemos por aquí muy pronto, que aún tienen que venir los Reyes, y tengo más cosas para este mes de enero en el blog, entre ellas... ¡¡El quinto aniversario!! Será el próximo día 20, y os quiero a todos ahí. ¡¡Besitos, nos vemos!!

jueves, 2 de enero de 2014

UNA PEQUEÑA REFLEXIÓN A COMIENZOS DE AÑO

Bien, gente, estrenamos un nuevo año. Ya nos hemos comido las uvas, hemos felicitado a los nuestros, y hemos deseado que 2014 llegue cargado de cosas buenas. Tenemos seguramente, la mente llena de buenas intenciones y estupendos propósitos que cumplir. Y eso esta genial, pero... seamos sinceros, ¿cuánto suelen durar esos buenos propósitos? No mucho, la verdad. Nos proponemos toda clase de cosas, que si dejar de fumar, que si aprender inglés (that's not my case, but if you need any help... ) que si perder peso, ver más a los amigos o familiares a los que luego el resto del año no vemos, ir al gimnasio, leer más, salir menos, ahorrar... yo que sé, mil cosas. Y empezamos con entusiasmo y con ganas, pero dura bien poco. Apenas ha acabado el mes de enero cuando ya tenemos toda clase de excusas para no seguir haciéndolo. Y lo dejamos, ya llegará otro año nuevo y volveremos a empezar. Y eso no esta bien. En esta sociedad en la que vivimos, se ha perdido una virtud muy interesante, llamada constancia. Yo no es que sea un ejemplo perfecto de ello, de hecho, como muchos otros, tengo un tonto complejo de que no termino nunca lo que empiezo. Pero si lo miro bien, en muchas cosas, puedo considerarme una persona constante. Sigo desde hace años con mi carrera, la de la tortuga, pero con firme intención de terminar. He finalizado mis cursos y contratos temporales, y en otras cosas menos formales, sigo mis series desde hace mucho tiempo, algunas ya están vistas de principio a fin, o bien porque fueron canceladas, o bien porque finalizaron. No las abandono así como así, a menos que me decepcione mucho o me aburra. Así que puede decir que, en muchos aspectos, soy constantes. Eso por no hablar de este blog, la blogosfera es un buen ejemplo de lo que digo: la gente empieza sus blogs, pero luego muy pocos siguen, y creo que aún menos blogueros pueden decir que lleven online cinco años, como próximamente celebraremos por aquí, cinco años nada menos, cuando hay blogs que los abandonan a la primera de cambio. Pero hay en uno en que debería ser constante, y que siempre abandono. Me gustaría no hacerlo, porque mi salud se vería beneficiada, y ese aspecto es...


Sí, lo habéis adivinado, cuidar más mi dieta y hacer más ejercicio físico. Siempre lo digo: no se trata de matarse de hambre, sino de tener una alimentación más sana, no tomar tantas chucherías, ni patatas, ni comida basura, tomar más pescado y verduras, y mover un poquito más el culo. Saber que he perdido 2 kilos últimamente me anima un poco, pero con las fiestas, ya os imagináis, me he puesto como todos morada perdida de zampar. Me gusta comer, lo reconozco, y sobre todo, las cosas que, con mi hipotiroidismo, no debería probar ni en pintura (vamos, lo que más engorda) Tuve una racha en que fui al gimnasio, y perdí 3 kilos. Le cogí ritmo, y hasta me gustaba, la verdad, me sentía genial, y fui constante con ello hasta que tuve que dejarlo, por el tema económico más que nada (se acabó el paro, y ya no hubo de donde sacar para gimnasio, y eso que era el del polideportivo municipal de Alcobendas, no uno privado ni nada, a ver si algún día puedo volver) Lo de salir a correr por la calle... uff, lo llevo muy mal. Me da pereza, y luego esta la climatología: que si ahora llueve y hace mucho frío, luego en verano mucho calor... preferíría volver a hacer deporte en el gimnasio si pudiera. Y seguramente, cuando me lo pueda permitir económicamente, no tendré tiempo para ir porque estaré trabajando. Es lo que tiene: nunca pueden encajarse las cosas como uno quiere, no salen como te gustaría que fueran. Espero al menos esta año hacer un buen intento por mejorar este aspecto de mi vida, ya que, como digo, para mi, con mi problema de tiroides, es un tema de salud importante al que debería prestar más atención.

¿Y vosotros qué? ¿Tenéis ya vuestro propósito de año nuevo? Sea el que sea, no lo abandonéis. Intentad ser constantes y continuar con ello, porque luego, os sentiréis bien por haberlo logrado. Esta bien soñar y proponerse hacer cosas, pero lo que queremos no cae del cielo. El Universo puede ayudar si se lo pedimos, pero mejor que pongamos un poquito de nuestra parte, y nos esforcemos en conseguir esas metas que queremos. Así que, en este 2014 que acabamos de estrenar, os deseo mucha constancia, y mucha suerte cumpliendo esos buenos propósitos, que duren más allá de enero. Y esta ha sido mi pequeña reflexión de comienzos de año. Nos vemos por aquí muy pronto. ¡¡Besitos!!

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