lunes, 17 de junio de 2013

EL PADRINO (Reseña de la trilogía cinematográfica)

Si, amicci... como suele suceder de cuando en cuando, y para grata sorpresa de esta cinéfila, Paramount Channel me hizo una oferta que no pude rechazar: la posibilidad de ver íntegra una de las más aclamadas trilogías de la historia del cine. Francis Ford Coppola se encargó de adaptar en tres películas la obra del autor de origen italiano, aunque nacido en Estados Unidos Mario Puzo, que nos habla sobre tres generaciones de una familia siciliana de la mafia. La historia abarca casi un siglo entero, supongo que de ahí la idea de dividirla y hacer una trilogía, para poder incluir todos los detalles y narrarla como es debido. Esta historia de poder, ambición, lealtad, sangre, amor, ira y vendetta nos conduce directamente al corazón de la mafia, presentándonos a los Corleone como mucho más que gansters, sino también, una familia que sufre y padece, dado en entorno de gran violencia en que sus miembros se hayan sumidos. No es fácil sobrevivir en un entorno tan hostil, y esta historia nos muestra los entresijos de cómo uno puede esforzarse en hacerlo, sí, pero a costa de sacrificar su alma y todo aquello que más quiere, como le sucede al mayor protagonista de nuestra familia, Michael Corleone. "El Padrino" supuso la consagración de un director entonces aún joven como Coppola, la ocasión de ver lucirse al mítico Marlon Brando en uno de sus papeles más estelares y el comienzo de las carreras de tres jóvenes entonces desconocidos y ahora ya actores de renombre como Al Pacino, Robert de Niro y Andy García. Se trata pues, de una trilogía imprescindible para cualquier amante del cine, que paso a reseñar más o menos brevemente, parte por parte.

En la primera parte, la familia Corleone, una de las más poderosas del crimen organizado, es presentada en un evento familiar: la boda de Connie, única hija del "Padrino" don Vito Corleone. Además de Connie, Corleone tiene tres hijos varones: Sonny, su heredero y sucesor, Fredo, considerado como disoluto y de pocas luces, y Michael, el menor de todos. Fredo se dedica a la buena vida y a cuidar de los negocios más fáciles, mientras que Sonny, y el protegido de don Vito, Tom Hagen, considerado un miembro más de la familia, y además, el abogado de la misma, trabajan codo con codo con su padre en negocios del tipo que ya os podéis imaginar, no muy legales. De Connie, al ser mujer, se espera poco más que que se case felizmente, y Michael, el menor, desea mantenerse al margen de los negocios poco honestos de la familia, terminar sus estudios, y casarse con su novia Kay. Esto es así hasta que don Vito es atacado, tiroteado por una familia rival. El anciano capo sobrevive a pesar de todo, pero su primogénito, Sonny, clama de inmediato vendetta, y desoyendo los consejos de sus amigos y de su hermano adoptivo y abogado, Tom, inicia una serie de acciones que llevan a desencadenar una guerra entre las familias de la mafia. Michael, que siempre se había mantenido a un lado, siente hervir la sangre siciliana al ver a su padre herido, y a deseoso de ayudar a su familia en un momento de peligro, se implica mucho más de lo que nunca habría deseado, hasta el punto de asesinar a dos hombres, y tener que huir a Italia, donde permanece bajo la protección de los contactos de su familia en su país de origen. La impulsividad de Sonny lo llevará a ser asesinado por sus rivales, y un recuperado don Vito intervendrá para poner fin a la guerra, sellar la paz con las demás familias y negociar el regreso de su hijo menor a América sano y salvo. A su regreso, un Michael profundamente cambiado se casa con Kay, y, tras la muerte de su padre por un fallo cardiaco, se pondrá al frente de la familia Corleone como nuevo "Padrino".

Una ambientación espectacular que nos lleva a sumergirnos de lleno en el submundo de la mafia y a conocerlo de cerca, y las brillantes interpretaciones sobre todo de Brando, y de un entonces debutante Al Pacino (que es capaz de comunicarte cualquier emoción sólo con un sutil cambio del brillo de su mirada) son los ingredientes clave de esta cinta imprescindible, hito en la historia del cine, y que es imposible que no nos venga a la mente, con sus grandes frases, si pensamos en el cine de gangsters. Sólo la primera parte ya es, de algún modo, autoconclusiva en sí misma, deja sensación de cierre y de una alta calidad sin haber visto las otras dos. Pero, no es el final de la historia, así que por eso he contado la sinopsis completa. Seré menos directa a partir de ahora, y dejaré sin contar mucho más de la trama para animaros a ver esta espectacular trilogía.

La imagen elegida para la reseña de la segunda parte no es casualidad, ya que en este caso, Michael Corleone, el nuevo don, es el absoluto protagonista. De nuevo, la cinta se abre con una celebración familiar: en este caso, la primera comunión de Tony, el hijo mayor de Michael. Después de eso, las malas noticias comienzan a fluir. Tras un intento de asesinato fallido, perpetrado directamente en su casa, y en presencia de su esposa y sus hijos pequeños, Michael comprende que ha de haber un traidor en la familia. A partir de ese instante, no escatimará en medios para desenmascarar al traidor, y mientras, tampoco debe descuidar los intereses de la familia en los casinos de las Vegas, o en La Habana, amparados por el régimen aún vigente de Batista. El triunfo de la Revolución Cubana, liderada como sabéis por Fidel Castro, influye negativamente en las inversiones de los Corleone en la isla caribeña, y aquí es donde esta trilogía comienza a conectar también con la historia del siglo XX. Y mientras Michael ejerce de cabeza de familia, viajamos al pasado por unos instantes, para conocer el origen de todo. Así, asistimos a la precipitada huida de Sicilia de un joven Vito, que ha de abandonar su tierra natal y marcharse a América tras una vendetta contra su familia. Allí, conoce el amor al casarse con su esposa, entabla amistad con otros inmigrantes italianos en Nueva York, y finalmente, vemos su golpe al capo que controlaba su barrio, su ascenso como nuevo "Padrino" y el nacimiento de sus cuatro hijos. Finalmente, Michael descubrirá quién es el traidor (cuya identidad no revelo para los que no hayáis visto esta parte, y animaros así a echarle un vistazo) y este es castigado en consecuencia. Este acto tendrá, no obstante, sus consecuencias negativas para Michael, que al ser abandonado por su esposa Kay y sus niños, descubre que liderar a una poderosa familia de la mafia solo puede abocarle a la tragedia y a la soledad.

En esta segunda parte, los flashbacks son un recurso narrativo de gran utilidad, que nos permiten establecer el paralelismo entre Michael y su padre, que tienen en común más de lo se veía en un principio. De nuevo, nos encontramos con una brillantísima interpretación de un actor entonces joven como Robert de Niro, el cuál no solo recoge de manera efectiva la estela de energía creada por Brando, sino que además, pasa toda su intervención en la película hablando en un perfecto italiano, sin acento ninguno. Dada la capacidad de sobra conocida de este actorazo para mimetizarse con cada papel, me pregunto como lo haría para aprender un italiano tan fluido. No sé si lo sabía de antes, si lo estudió, o si viajo a Italia para empaparse bien del idioma y la cultura. En cualquier caso, el espectacular resultado le mereció uno de los dos oscars que tiene en su haber, y no es de extrañar.

En esta tercera parte, vemos a un Michael Corleone más vulnerable y débil que nunca. Los años al frente dela familia han pasado factura a su salud, y también le pesa más que nunca la relación rota con su esposa, y sus hijos, Tony y María. Michael parece intentar alejarse, y alejar a los suyos del pasado de violencia y crímenes de la familia. Parece querer dedicarse solo a negocios legales, y buscar la redención por todos los pecados cometidos. Pero huir del pasado no será tan fácil como parece, y la presencia de su impulsivo sobrino Vinnie le recordará a Michael el mundo en que sigue viviendo. El intentará pulir el carácter de Vinnie, igual de ardiente que el de su padre, Sonny, y sobre todo, alejarle de su hija María, ya que parece que los dos primos se están enamorando y no es algo apropiado para la familia. En esta entrega, los Corleone intentarán extender su poder mediante nada menos que mediante tratos con la Santa Sede. Pero una vez más, la historia jugará en su contra, y la muerte del Papa Pablo VI afectará a su visión de negocios con el Vaticano. Su sucesor, Juan Pablo I, duró poco más de un mes al frente de la Iglesia Católica, siendo su pontificado uno de los más cortos de la historia. Fue hallado muerto en extrañas circunstancias, y siempre se ha sospechado que pudo haber sido asesinado debido a que su visión reformista y su afán de cambiar la institución de la Iglesia chocaba de lleno con sus sectores más conservadores. En la cinta, la muerte del pontífice de explica entre otras cosas, por su afán de querer limpiar el Vaticano de toda sospecha de conexión con el crimen organizado, y con familias como los Corleone. Y entre más cosas, veremos a Michael luchar por recuperar la relación con su familia, y también librar la batalla contra la diabetes que le afecta. La cinta se abre, como es tradición, con una celebración familiar, al ser Michael honrado con una importante condecoración religiosa por sus labores de filantropía; y cierra, como las dos anteriores, con una masacre que cambiará el status quo de la familia. Tras esos trágicos acontecimientos, Michael conocerá el dolor de perder lo que más quiere, y con una salud más frágil que nunca, se retirará del mando de la familia hasta su muerte. En manos de quien deja a los Corleone, no lo revelo, para que lo descubráis por vosotros mismos.

De esta tercera parte, destaco de nuevo la impresionante habilidad expresiva de Al Pacino, sobre todo porque su personaje alcanza el  mayor grado de vulnerabilidad de toda la trilogía. E igualmente, tenemos a un estupendo joven que salta a la acción: Andy García como Vinnie, que si bien no es tan brillante como los otros dos, realiza mucho mejor papel que la insulsa interpretación de Sofía Coppola como María. Menos mal que se dedicó más a dirigir que a interpretar, ya que ha demostrado ser mucho mejor directora que actriz. El cierre de la trilogía resulta tan devastador como efectivo. Tras lo sucedido, poco queda que contar, aunque como siempre, la familia saldrá adelante en manos de un "Padrino" nuevo. Siempre lo han hecho, pasó con Vito y con Michael, y si algo distingue a los Corleone es que son capaces de hacer frente a la tragedia. Es algo a lo que tristemente, y dado el entorno en que se nueven, están más que acostumbrados.


Estamos pues, ante todo un clásico que ningún buen amante del cine debería perderse. Si no habéis aceptado aún esta irrefutable oferta, os animo a hacerlo, por los medios que queráis, legales o piratas, ppero disfrutadla porque sin duda merece la pena verla, y uno no entiende de cine hasta que no ha visto clásicos como estas pelis. Aunque no os guste mucho el género, animaros a verlas porque son realmente recomendables. Y ya nada más me queda por decir, solo... ciao... y nos vemos muy pronto, caros míos, con más reseñas y más puestos del ranking, y muchas cosas más en Mio Piccolo Mondo. Daros por besados, y no, no besos de la muerte, hombre, sino de cariño. ¡¡Nos vemos!! (Nota: Ah, sabed, que como tengo mis contactos en el submundo de las descargas, he conseguido el libro original en PDF, así que, no será la última vez que los Corleone se asomen a este blog, ya que, cuando tenga tiempo de leerlo será adecuadamente reseñado, por supuesto) Y como colofón, vídeo con la inconfundible banda sonora de la trilogía.


1 comentario:

Andrea Pérez Ulloa dijo...

La entrega número 3 me ha gustado a pesar de las muchas críticas, El padrino siempre será una de las trilogías mejor hechas y un pilar del cine, la tercer película era obvio que no iba a ser lo mismo sin el más importante actor y claro sin Robert Duvall . Me parece que ha sido un poco triste para los que vimos las películas, sin embargo no hay que despreciar esta cinta, es igual de buena.

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