viernes, 9 de agosto de 2013

ESPECIAL TRUQUITOS DE FANTASÍA Y CIENCIA-FICCIÓN. PARTE I: Superhéroes y superpoderes.

¿Cómo estamos, gente? Espero que estéis preparados, porque se avecina un completito especial sobre mis géneros favoritos, la fantasía y la ciencia-ficción, un especial en el cuál veremos algunos consejos que pueden estar bien si os animáis a escribir una historia de este estilo. Son cosillas que he encontrado en algunas de mis historias favoritas, tanto recursos útiles y habituales, como fallos recurrentes, y que quiero recopilar para que las podáis usar si os da la creatividad, o para que aquellos que no simpatizáis mucho con estos géneros podáis leerlas, y así ver que cosas os podréis encontrar en estas historias, y con ellos las comprendáis un poco mejor. Ya sabéis que yo considero estos géneros como los más originales y completos, dentro de los cuales, con un orden, por supuesto, cabe de todo. Requieren un poquito de imaginación y de efecto de "suspensión de la realidad", es decir, tienes que jugar a creerte lo que te cuentan, porque sino no vale de nada la creatividad del autor. Quizá es por eso que a muchos no os convencen, pero yo tengo como cruzada que todo el mundo, independientemente de sus gustos, aprenda al menos a apreciar y comprender un poco una buena historia de fantasía o de ciencia-ficción, aunque no sea su estilo favorito, que por supuesto, para gustos se han hecho colores. Como os digo, el especial es en cuatro partes. Esta primera va dedicada a la temática que domina sin duda el mundo de los cómics, y que ha pasado, a veces con éxito, a veces no tanto, tanto a la pantalla grande como a la pequeña: la temática de superheroes y superpoderes. Veremos un poco como crear un héroe, o grupo de ellos, un villano, y conoceremos algunos trucos y consejos de este subgénero, porque yo lo considero un subgénero dentro de la ciencia-ficción. En la segunda parte, comentaremos de lleno los mundos imaginarios, hablaremos de cómo crear culturas ficticias y civilizaciones alienígenas, que llenarán nuestros mundillos. En la tercera parte, abordaremos la temática sobrenatural, con vampiros, hombres lobo, y muchas más criaturas fascinantes. Y para terminar, en la cuarta tendremos unos cuantos consejos generales. Analizaremos por tanto, muchos subgéneros de estos temas, y espero que sea de vuestro interés y que os guste este especial. Vamos a ponernos ya al tema, pero antes, conviene que nos remontemos un poquito atrás, y que situemos en manos de tres grandes autores los orígenes de estos géneros, recordando para ello la entrada en la que los mencioné. Para mí, ellos son los padres de todo lo que ha venido después, y estaría muy bien que le echéis un vistazo a esa entrada antes de este especial. Y ahora, al tajo, se ha dicho.

1. EL ORIGEN:

El origen es sin duda, uno de los puntos más importantes de cualquier superhéroe. Hay muchas cosas que debemos plantearnos, como por ejemplo, y para empezar, qué clase de vida llevaba antes de empezar su lucha contra el mal. ¿Era un estudiante, un padre de familia, una joven tímida? ¿Qué vida llevaba? ¿Vivía en una gran ciudad, o en un pueblo? ¿Tenía familia, amigos, alguna relación de pareja? Todo ello va a influir y mucho en el desarrollo posterior del personaje. También, debemos perfilar su personalidad, si es una persona tímida o sociable, deportista o aficionado a los ordenadores, sarcástico, callado, disciplinado o caótico... muchas cosas que también nos pueden decir cómo se desenvolverá cuando se ponga su traje y salga a las calles. Después, claro está, llega lo más importante, ¿qué clase de poderes o habilidades puede tener? Naturalmente, esto es lo más difícil, puesto que hay héroes que ni siquiera tienen poderes, entendidos como tales. Hay que pensar por ejemplo, en aquellos de tipo vigilante que tan sólo entrenaron a fondo su cuerpo y su mente para combatir el crimen, como los personajes de Watchmen de Alan Moore, o por supuesto, el Caballero Oscuro, Batman. O también en aquellos cuyo poder reside en la teconología, y en su capacidad para diseñarla y crearla, como Tony Stark, o séa, Iron Man. En estos casos, es más importante decidir la motivación de estos personajes que el origen en sí de sus poderes. Necesitan tener un motivo para salir a la calle y marcar la diferencia, algo que haya afectado tanto a sus vidas como para tomar esa decisión. Ha de ser una motivación de gran importancia. Para Bruce Wayne, Batman, fue el cruel asesinato de sus padres, una noche, cuando salían de haber ido al cine en familia. En un callejón oscuro, algún ladrón disparó a bocajarro contra los padres del joven Bruce, y este juró que, mientras pudiera impedirlo, no dejaría que algo así volviera a suceder. En el caso de Tony Stark, este sufrió un cambio radical al respecto de la idea de fabricar armas cuando fue secuestrado (en Vietnam en los cómics originales, en Afganistán en las películas) y obligado a construir un arma letal. Malherido por una esquirla metálica en el pecho, que amenazaba con atravesarle el corazón, Stark pudo contemplar el daño que causaban las armas que había estado fabricando, así que fabricó para escapar el primer prototipo de su sensacional armadura, para perfeccionarla después en casa y usarla para ejercer se superhéroe. Si nuestro personaje no tiene superpoderes en el sentido clásico, su motivación es como veis lo más importante que tenemos que crear. Y por supuesto, hay que definir los puntos débiles del vigilante como luchador, o del héroe como ser humano, y en caso de que su poder derive de la tecnología, también las limitaciones que esta pueda tener, ya que también puede fallar en alguna ocasión y no debe ser absolutamente perfecta.

En otro lugar tenemos a los héroes que sí tienen poderes por sí mismos, pero sus orígenes pueden ser de lo más diverso igualmente. Algunos poseen algún objeto místico que les otorga su poder, como Linterna Verde con su anillo. Otros ya llevan los poderes incorporados, debido a un origen divino o alienígena como Superman, Wonder Woman o Thor, a algún accidente extraño como Spiderman o Daredevil, o una mutación genética como todos los X-Men, que ya nacieron con las habilidades sobrehumanas codificadas en su ADN, aunque las manifestaran habitualmente durante su pubertad. En estos casos, es importante explicar bien el origen. Si es un objeto mágico, debemos explicar bien de donde viene, cómo funciona, y qué tipo de poderes otorga exactamente a su propietario. Si nuestro héroe es un alienígena en nuestro mundo como Kal-El, a quién conocemos como Superman, o vino del mismísimo Valhalla como Thor, hay que explicar que habilidades poseen que les diferencien de los humanos normalitos que paseamos por la calle, y por qué están aquí en la Tierra. Si es un mutante, también deberemos aclarar qué puede hacer y no hacer con sus poderes, que le haya tocado la lotería genética tampoco le hace superpoderoso, puesto que cada miembro de la Patrulla-X, por ejemplo, tiene un poder distinto de los demás. Y si nuestro chico, o chica sufrió un extraño accidente, como la mordedura de una araña radiactiva que dio sus habilidades a Peter Parker como Spiderman, también debemos explicar bien las circunstancias del incidente, y el funcionamiento de las nuevas habilidades de nuestro héroe. En todos los casos, por supuesto, ha de haber alguna limitación a los poderes y habilidades de nuestros héroes, desde la kriptonita, a perder el objeto mágico o al simple estado físico o emocional del personaje, que puede afectar en muchos casos a su rendimiento. Y también, una motivación de importancia para convertirse en héroe, una vez bien explicado el origen, debemos centrarnos en ello, ya que es importante también en este caso.

En el caso de los villanos, la cosa es un poco parecida. Igualmente, ellos también pueden estar formidablemente entrenados como vigilantes, pero haberse torcido; pueden poseer tecnología avanzada o un objeto de poder, ser semidioses, alienígenas, mutantes al estilo X-Men, o haber sufrido algún tipo de accidente. Con los malos, es siempre más importante tejer una buena historia, darles una buena motivación que explique por qué se fueron por el mal camino, y que nos ayude un poco a comprenderlos. Es importante pensar en lo que decíamos al principio, que tipo de persona era, cómo se comportaban, si tenía familia o nó, y si tenía algún tipo de relación con el héroe de turno antes de convertirse en supervillano (antiguo compañero, antiguo rival, antiguo amor suelen ser algunos de los típicos) Hay villanos de muchas clases, algunos con trágicas historias y un pasado de gran amistad con uno de los buenos, como Magneto; otros que están claramente creados para ser la Némesis perfecta de un héroe, como el Joker con Batman. De algunos, comprenderemos perfectamente por qué hacen lo que hacen, otros simplemente, escapan a nuestro control. Como nota final, decir que no conviene abusar del origen de científico loco y desquiciado, que ya está un tanto visto (tenemos grandes en ese sentido como el Doctor Muerte o el Duende Verde) ni tampoco de villanos masivos y casi invencibles como Galactus o Apocalipsis. En cualquier caso, queramos héroe o villano, y sea del tipo que sea, tenemos dos grandes fuentes de las que beber, y en las que inspirarnos un poquito, como ya habréis supuesto.


Marvel y DC son las dos casas de cómics más grandes que existen, creadoras de los personajes más queridos e icónicos de este mundillo. Ambas llevan ya largas décadas deleitando a los lectores con sus historias, por supuesto, las dos han experimentado sus picos y bajadas de calidad, pero tienen sus universos establecidos, con sus personajes, sus orígenes, sus poderes, y con todo lo que hay que tener. Si queremos crear héroes y villanos, conviene fijarse un poquito en cómo lo hacen ellos, que seguro aprenderemos mucho sobre el tema. Otra buena fuente puede ser la mitología (volvemos al ejemplo de Thor) o la literatura (Hulk es una buena versión moderna del clásico doctor Jeckyll y Mr. Hyde, y los Morlocks de X-Men, mutantes que se esconden en las alcantarillas, toman su nombre del libro clásico La máquina del Tiempo de H.G. Wells, donde aparecen criaturas con ese mismo nombre en el futuro al que viaja el protagonista)

2. GUÍA RÁPIDA DE PODERES: 


He aquí una breve (o al menos eso intentaré) guía de algunos de los superpoderes más comunes, para que podamos clasificarlos, comprenderlos y elegir el que queremos que nuestro personaje tenga: 

1. Poderes psíquicos: Incluyen todo poder que proceda de la mente del personaje. El más común es, por supuesto, la telepatía, es decir, la capacidad de leer la mente de otra persona. Con la práctica se puede incluso llegar a controlar los pensamientos de los demás, manipularlos o borrar recuerdos. El siguiente en la lista suele ser la telequinesis, o poder mover objetos con la mente. El tamaño de esos objetos dependerá de la práctica, al principio solo se podrán mover objetos pequeños, pero un telequinético a pleno rendimiento podría poner patas arriba una ciudad. Luego, hay otro tipo de poderes como visiones de futuro, o la empatía, es decir, la capacidad de sentir y manipular las emociones y sensaciones de los demás también de forma psíquica. Y por último, destacar los poderes que aumentan el intelecto del afectado, como la superinteligencia o la memoria eidética, con la que nunca se olvida nada.

2. Poderes físicos: Estos poderes aumentan el rendimiento físico de aquel que los tiene. Afectan a muchos aspectos, y los más populares y famosos son, por supuesto, la superfuerza y el vuelo. De hecho, son los típicos poderes que se nos vienen a la mente cuando se nos menciona la palabra superhéroe. Habitualmente, pensamos en Superman, surcando el cielo azul, presto a perseguir a los malvados. Pero hay muchos más poderes de este tipo, como la invulnerabilidad, la regeneración celular espontánea (famoso factor curativo de Lobezno, que cura las heridas en segundos, por ejemplo) la superelasticidad o la superagilidad. Podemos considerar poderes físicos, pues afectan al cuerpo, algunos tales como la invisibilidad, los reflejos fotográficos (imitación perfecta de los movimientos) o la teletransportación en el espacio y/o en el tiempo. Y no nos podemos olvidar de aquellos que afectan a los sentidos como el superoido, superolfato, o la sinestesia que puede conectarlos.

3. Poderes energéticos: Se trata de la capacidad de generar algún tipo de rayo de energía, habitualmente canalizado por los ojos o las manos. Dicha energía puede proceder de muchas fuentes, por ejemplo, Cíclope de los X-Men metaboliza la energía solar y la transforma en potentes rayos ópticos que emergen de sus ojos. 

4. Poderes elementales: Es el control de algún elemento de la naturaleza, como por ejemplo, el hielo (criogenesis) el fuego (pyrokinesis) o la electricidad (electrokinesis) El magnetismo de Magneto, o el control del clima de Tormenta se pueden considerar también poderes de este tipo, ya que interactúan con fenómenos de la naturaleza.

5. Absorción de poderes: En muchas de estas historias, aparece algún personaje con la capacidad de absorber de alguna manera los poderes y capacidades de los demás. Esto también se podría hacer mediante tecnología o magia, pero el ejemplo más claro de a lo que me refiero es a algo del estilo de Pícara de los X-Men, la cuál puede absorber temporalmente los poderes de otros mediante el contacto físico.

6. Poderes letales: Son poderes de los que no se debe abusar, puesto que solo sirven para matar masivamente. Poderes que se desatan en forma de venenos, plagas, o cosas así pueden aparecer, pero solo alguna vez y en personajes muy secundarios.

Naturalmente, esto es solo un rápido resumen. Por haber, puede haber tantos poderes como os podáis imaginar, siempre por supuesto, poniéndoles sus normas y límites para no crear un personaje excesivamente poderoso, que eso no tiene mucha gracia.

3. PERSONAJES SECUNDARIOS Y MUNDO ALREDEDOR DEL HÉROE:

Naturalmente, nuestro héroe tendrá una identidad secreta, más humana, en la que convivirá con el mundo que hay a su alrededor, y con una serie de personajes secundarios más o menos importantes, y más o menos memorables y queridos. Siempre habrá una ciudad en la que vivirá, compañeros de clase o trabajo, familia, pareja, amigos. Son toques que no pueden faltarnos. ¿Qué sería de nuestro héroe sin ese leal amigo que guarda su secreto y cuenta chistes en el momento más inapropiado? ¿O sin la guapa novia eternamente enamorada? Los secundarios ayudarán a dar vida real a nuestro personaje, y también, en muchas ocasiones, se les puede permitir evolucionar a algún papel un poco más importante. En todo caso, es buena idea que estén, pues las personas que nos rodean son necesarias en nuestras vidas, para que podamos vernos en su reflejo y conocernos un poco mejor. Y todo el mundo necesita relacionarse, ¿no? 

4. CONSEJOS PARA GRUPOS: 

Los grupos de superhéroes funcionan de manera un poquito distinta a los héroes en solitario en algunos sentidos. En el caso de un grupo, después de haber definido el origen de cada uno, de haber explicado sus poderes y sus motivaciones como ya hemos explicado, hay que responder a algunas cuestiones importantes: 

1. La importancia del número: Es importante que nuestro grupo tenga un número de miembros controlable. A mi modo de ver, han de ser más de tres pero menos de diez, así que cinco o siete son buenos números. La gente se suele sentir identificada con los personajes que conoce desde el principio, y aunque siempre habrá muertes, abandonos, traiciones y cosas así para dar vida a su historia, e ingresarán en el equipo nuevos miembros, es bueno que el grupo siga conservando su esencia, y que todos los personajes tengan su oportunidad para brillar y su momento. 

2. Diversidad ante todo: X-Men de Marvel solo se convirtió en una colección de éxito cuando los guionistas crearon un grupo amplio, variopinto en sus orígenes, con miembros de distintos países, razas, sexo y condición. Un grupo diverso siempre es más rico e interesante. Si vas a crear uno, da a los personajes distintas nacionalidades y razas. No olvides tampoco el tema de la paridad de sexos, las mujeres también somos grandes heroínas y tener buenos personajes femeninos da mucho juego. Aplica lo mismo a los poderes, debes tener personajes con habilidades variadas para hacer combos: alguien con superfuerza, un psíquico, un  pyrokinético... que haya de todo para hacer frente a todas las posibles amenazas. También lo aplicaremos a otras cosas como la personalidad de cada uno. Deben ser diferentes, necesitamos gente de todo tipo: un líder, un rebelde, un gauperas y ligón, un chica dulce, una sexy y dura, un benjamín del grupo, un mentor... imaginación al poder como siempre. Finalmente, en el mundo en que vivimos, no podemos olvidarnos de la diversidad sexual, así que no está demás poner un personaje homosexual (gay o lesbiana) o transexual, para tenerlos también representados. 

3. ¿Qué estamos haciendo aquí todos juntos?: Esta es una gran pregunta a responder cuando se trata de un equipo de superhéroes: ¿qué hacemos juntos? Hay que explicar el motivo que les ha unido. Normalmente, no es muy difícil, ya que la causa suele ser que alguien haya reclutado a estos personajes para luchar por una causa común. Puede haber sido un mentor que ha considerado que debían unir fuerzas, como los X-Men con Charles Xavier, o puede haber sido algún gobierno, como en el caso de los Vengadores con Nick Furia, o de la Liga de la Justicia. Pero también puede haber otros motivos. Puede que hayan sido esos mismos héroes los que hayan decidido unirse, como los Minute Men de Watchmen, o que ya fueran amigos y parientes antes de tener poderes, como los Cuatro Fantásticos. 

4. Relaciones: En un grupo, se establecen como sabéis todo tipo de relaciones. Primero, están las jerárquicas, por supuesto. Todo grupo, y más uno de héroes, tiene un líder. Es importante decidir quien está al mando, y de que tareas se encargan todos los demás. A partir de ahí, entraríamos en el apartado de las relaciones más humanas entre ellos. Trabajando en equipo puede pasar cualquier cosa. Al leer el libro de Los Superhéroes y la Filosofía, que reseñé hace poco, me pareció muy interesante la explicación que daba Aristóteles de los tres niveles de la amistad. El primero es la amistad utilitaria; es decir, personas que sacan de su contacto un beneficio mutuo, que colaboran juntas, y poco más. Luego, el segundo nivel es el de aquellos que, además de beneficiarse mutuamente de su amistad, gozan de estar juntos y de la compañía. Y finalmente, el tercer nivel es el de la amistad pura y genuina, en el que ambos amigos se preocupan realmente el uno por el otro, y se dan apoyo emocional. Por supuesto, esto es flexible, puesto que ya sabéis las vueltas que da la vida, y cómo una amistad puede evolucionar y cambiar a lo largo de los años. Sin embargo hay cuatro grupos de héroes que parecen representar muy bien cada uno de los niveles. 


De arriba a abajo, la Liga de la Justicia de DC y los Vengadores de Marvel representan a la perfección el nivel utilitario de amistad. Se han unido bajo el auspicio del gobierno para juntar sus fuerzas y sus recursos y combatir juntos el mal, y han sido reclutados para ello como héroes profesionales. Los miembros de estos equipos son buenos colegas y compañeros, cooperan como se espera de ellos, pero no se puede decir que, más allá de ello, les una una profunda y genuina amistad. De hecho, cada uno de los miembros tanto de un grupo como del otro, tiene su propia colección de aventuras en solitario en DC y en Marvel. Los X-Men (Marvel) estarían en el nivel segundo. Haber sido reclutados por un mentor, Charles Xavier, y luchar por la visión de este de un mundo en que mutantes y humanos convivan en paz lleva la relación de estos jóvenes mutantes a un nivel mayor. Sufren juntos el hecho de pertenecer a una minoría, y luchan por la justicia y la igualdad de quienes son como ellos. Disfrutan juntos de los escasos buenos momentos, y sufren juntos en el dolor. Algunos de ellos sin embargo, han puesto los intereses propios por encima del grupo, y se han retirado para poder vivir una vida normal y tranquila y cumplir sus propios sueños. Otros han llevado sus amistades a un nivel mayor, y se han convertido los mejores amigos, y algunos incluso han iniciado relaciones de pareja con compañeros o compañeras de equipo, como puede ser Cíclope y Fénix, o Gambito y Pícara. Pero parece que entre tantas idas y venidas, ellos conservan un sentido del grupo y de la amistad mayor que el de los otros dos grupos. Y finalmente, estarían los Cuatro Fantásticos (Marvel) que más que compañeros de equipo, o amigos, son directamente una familia cuyos miembros cuidan los unos de los otros. Así pues, podemos elegir un montón de relaciones posibles: compañeros de trabajo y colegas, amigos, familia o incluso, pareja. Las relaciones le darán a tu equipo profundidad, riqueza y realismo humano. Y recuerda que, como en la vida real, las relaciones humanas cambian y evolucionan. 

Creo que esto es todo. Aquí parece que hay material suficiente para qué, si os animáis, podáis crear vuestro propio héroe, o equipo de héroes, y escribir vuestras historias. Quién sabe si no terminaréis en las filas de Marvel, o DC como guionistas, o tal vez, como autores independientes o colaboradores. Y si no, espero que esta entrada os haya hecho comprender un poquito mejor este rico y complejo mundo de superheroes y superpoderes, que no es la primera ni será la última vez que tratemos en este blog. Próximamente, creando mundos de fantasía: culturas ficticias y civilizaciones alienígenas. ¿Os hace? Espero que sí, porque pasaré lista. ¡¡Nos vemos muy pronto!! ¡¡Besitos!!

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