miércoles, 2 de enero de 2013

MARTE, CREANDO LA NUEVA TIERRA (Recomendación de documental)

¿Habéis pensado alguna vez que pasará cuando lleguemos a Marte? ¿Cómo será la cosa, nos posaremos allí y ya está o habrá algo más? Pues mis queridos amigos, sabed que no son pocos los que creen que sería posible cambiar Marte, transformarlo en un planeta mucho más similar a la Tierra, y por tanto, más habitable para el ser humano. Son muchos los científicos que creen que esto puede ser posible, y no, no en un lejano futuro, sino con los medios de que disponemos hoy en día. Esta idea se llama "terraformación"; y ya ha salido anteriormente en este blog, puesto que es la idea que inspiró la magnífica trilogía de Kim Stanley Robinson "Marte Tricolor" que descargué, leí y reseñé no hace tanto tiempo. Por supuesto se trata de una obra de ciencia-ficción, sí, y que se toma sus licencias. Precisamente por eso quería demostraros que la idea de terraformar Marte no es tan fantasiosa como parece. De hecho, ronda por las mentes de los científicos, técnicos y astronautas de hoy en día como un megaproyecto a abordar por toda la humanidad. Es algo que, por supuesto, se tiene en mente a largo plazo. La primera misión tripulada a Marte podría llevarse a cabo, según los planes de la NASA, en torno al año 2030 (que si lo piensas bien, no queda tan lejos, oye) A partir de ahí... bueno, digamos que abría que ir abriéndose paso poco a poco. Inicialmente, el proceso de terraformación podría ser comenzado por la primera colonia humana que se establezca de manera permanente en el planeta, y las fases finales serían abordadas por generaciones futuras, contando con la base de la tecnología, los medios y conocimientos de hoy en día, pero ayudados por técnicas futuras, destinadas mas que nada a mantener todo lo conseguido.

La terraformación "real" de Marte se plantea como un proyecto colosal, que podría durar un par de siglos como mínimo. Los problemas no serán pocos: Marte es poco más que una roca fría y estéril. Carece de atmósfera que lo proteja de la radiación solar y le dé un clima, tampoco tiene campo magnético que también ejerza como escudo contra los rayos cósmicos, y es mucho menor que la Tierra (por eso perdió su atmósfera al enfriarse su núcleo) No tiene actividad téctonica, ni placas, y su temperatura media oscila entre los -129 Cº en las zonas más frías como los polos, o la cima del espectacular monte Olimpo (el volcán más alto conocido en nuestro Sistema Solar) y los 20 Cº como mucho en las zonas templadas del Ecuador. Sin embargo, parece que el planeta rojo cuenta con un potencial enorme, escondido en sus entrañas, que podría ayudar al complejo proceso de terraformación. De entrada, tiene agua, oculta en forma de hielo seco en sus polos y en depósitos subterráneos. Igualmente, posee grandes depósitos de hidrógeno, y el regolito de su suelo esta lleno de fragmentos de rocas con carbonatos. El primer gran reto de la terraformación sería sin duda, calentar el planeta, y subir su temperatura hasta niveles óptimos para el desarrollo de la vida tal y como la conocemos. Y esto es más sencillo de hacer de lo que parece... pensad sino en todos esos molestos gases de efecto invernadero que causan el calentamiento global en la Tierra. En Marte, los combustibles fósiles y los gases de efecto invernadero servirían para elevar la temperatura del planeta, al menos hasta el punto en que el agua pudiera fluir en estado líquido otra vez por la superficie marciana (así que no, Sax Russell, no aceptamos la lupa gigante que refleje la luz solar, ni el bombardeo de asteroides traidos del cinturón, hijo mío, ja ja ja) Como veis, parece relativamente sencillo, pero es un proceso que podría durar como mínimo entre 50 y 100 años. Hecho esto, el agua liberada podría reaccionar con el carbonato del regolito del suelo marciano, y esto ayudará al proceso de calentamiento. La atmósfera marciana se espesará y se volverá más densa, proporcionando una mejor protección contra la radiación solar y cósmica, y creando un clima similar al de la Tierra. Marte se volvería un planeta más cálido y húmedo, y aunque su atmósfera aún no sería respirable, porque tendría una concentración muy alta de dióxido de carbono y muy poco oxígeno, ya no sería necesario un complicado traje espacial para salir al exterior, sino un aislamiento más sencillo y un tanque de oxígeno. El cielo de Marte se empezaría a tornar más azul, como el de la Tierra. Esto es muy similar a lo que ocurre en el segundo volumen de la trilogía, pero el autor ha fallado en un sentido, puesto que, como podemos ver, un Marte Azul llegaría bastante antes que un Marte Verde.

Llegados a este punto (unos 50 o 100 años después del comienzo del proceso de terraformación) tendríamos la situación ideal para que Marte pudiera empezar a tener vida vegetal, y después, animal. Naturalmente, esto plantea otro problema. El regolito del suelo de Marte es muy pobre en Nitrogeno, elemento básico para el crecimiento de las plantas. ¿Como convertirlo pues, en un suelo adecuado para que Marte al fin pase de ser rojo a verde? Naturalmente, los abonos artificiales pueden ayudar. Simplemente, se podría nitrogenar el suelo con ellos, pero existe una opción mejor y más natural (después de todo, el mayor reto de la terraformación es ese precisamente, que sea lo más natural y lo menos agresiva posible con el planeta) La algas, musgos y líquenes que existen en la Tierra son algunos de los organismos mas antiguos y resistentes del planeta. Aguantan ambientes hostiles, con poco oxígeno y suelos pobres, y resisten la radiación. Estos organismos se adhieren a la roca, descomponiéndola, y convirtiéndola en minerales para abonar el suelo. Y otro detalle importante es que realizan la fotosíntesis, con lo cuál, ayudarían a reducir el dióxido de carbono de la atmósfera y comenzarían a aportar oxígeno. Con su ayuda, pronto se podría comenzar a plantar bosques en Marte, aunque por supuesto, de árboles importados desde la Tierra. Las especies que más interesan son las de alta montaña, pinos y abetos que viven en el límite para la existencia de vida vegetal. Resisten la falta de oxígeno y la radiación (que a pesar de la atmósfera más densa, seguirían siendo un problema) y no necesitan pájaros, ni insectos que transporten sus semillas para polinizar a otras plantas, pues les basta con el viento. Estos árboles enriquecerían aún más la atmósfera marciana con oxígeno, y con el tiempo, podrían sostener una biosfera completa, con todo tipo de vida. Poco a poco, se importarían otras especies vegetales, y después, animales, empezando por insectos, reptiles, aves, y finalmente, mamíferos. Y una vez estemos aquí... se trataría de dejar que la vida simplemente, siguiera su curso y se expandiera por el planeta. Y finalmente, en unos 200 o 300 años después de la llegada de los primeros colonos, Marte habría pasado de ser una roca yerma y estéril, a ser un planeta rebosante de vida, salvo quizá, como en los libros, por las áreas más altas que permanecerían intactas, siendo no terraformables. Suena hermoso, ¿verdad?

Este es el aspecto que podría tener Marte una vez terraformado, muy similar a la Tierra como véis

Todo esto, naturalmente, son castillos en el aire de momento. Quien sabe si llegará a hacerse algún día. Sin duda, sería un reto increíble a afrontar por la humanidad como especie, y un reto que, como todos los grandes retos y descubrimientos, no esta exento de polémica y debate. Los grandes defensores de la terraformación (que aunque no lo creáis, los hay) sostienen que sería absurdo no hacerlo. Ven que es tremendamente difícil, pero apasionante, y no imposible, y además, puesto que Marte no tiene vida, y en su día fue un planeta muy similar a la Tierra, no agredimos a nadie invadiendo su terreno, y tan solo estamos recuperando todo aquello que nuestro vecino planeta tuvo en su día. Sin embargo, hay quienes no lo tienen tan claro, y son muchos los interrogantes que se plantean. De entrada, ¿cómo vamos a superar, desde un punto de vista técnico, todos los problemas que este proyecto titánico conlleva? Y desde un punto de vista ético, ¿qué nos da derecho a hacerlo? ¿No es acaso un acto de soberbia como especie querer modificar un planeta entero, para adaptarlo a nuestras necesidades? ¿No es un acto de agresión igualmente, aunque el planeta no tenga vida? ¿Tendrá que ser Marte la panacea para todos los problemas de la Tierra, como la superpoblación o el agotamiento de nuestros recursos naturales? ¿Estaríamos ante un desastre total, como en esos futuros apocalípticos, o en la antesala de la conquista del Sistema Solar y de una nueva Edad de Oro para la humanidad, como sugiere el final de la trilogía? Sea como sea, todo esto que parece tan lejano y tan de ciencia-ficción podría estar más cerca de lo que creemos. Quizá, en algún rincón del planeta, haya un pequeño Sax Russell, un John Boone o una Maya Toitstova, como los de los libros, mirando las estrellas y soñando con otros mundos. Soñando con formar parte del excepcional grupo de seres humanos que, algún día, harán historia al ser los primeros colonos de Marte. Y mientras llegamos y decidimos si terraformamos o no... ¿que tal si le echais un vistazo al documental? Espero que os parezca tan interesante como a mí, y si podéis leerlos la trilogía de "Marte tricolor" hacedlo, os la recomiendo de nuevo porque es simplemente, rica y fascinante.




3 comentarios:

Galena dijo...

Me encanta cuando haces este tipo de entradas, porque soy muy curiosa y este tipo de temas me llama mucho la atención.

Contado así parece posible que llevemos la vida a Marte. A veces pienso que con todos los avances será posible, pero otras me lo cuentan de otra manera y ya pienso que no, porque no avanzamos tanto como parece. No hay coches voladores como se pensaba que habría en esta época y nunca los habrá, pero la tecnología informática todavía está en pañales y todo lo que evolucionará da miedo, así que tal vez algún día Marte esté habitado por terrícolas.

En cuanto al debate, yo no sentiría ningún tipo de remordimiento, ya que Marte es un plantea deshabitado, una roca que ni siente ni padece. Es decir, para mí no sería lo mismo si con esa colonización estuviéramos haciendo daño a algún tipo de ser vivo, pero como no es así, me parece bien que la población se desplace. Eso sí, no sería yo uno de esos viajeros ¿quién estaría dispuesto? Al menos no mientras Marte no esté como en esa fotografía tan lograda que nos muestras.

Creo que incluso sería más bueno tener más espacio, eso tal vez redujera el daño en la Tierra,y permitiera que la vida que ya estaba aquí antes que nosotros no se extinguiera,quien sabe. En fin, que pase lo que pase, me temo que no lo veremos, pero el proyecto es interesante.

Saludos,

Carla Villalba. dijo...

Estos temas siempre me han interesado.
Como nos lo cuentas, y como muestra el documental, parece bastante posible. Tal vez tarde más de lo estimado, pero yo no veo problema en hacerlo: está deshabitado y no se heriría a nadie.

Es una lástima que no vayamos a poder ver con nuestros ojos el éxito o el fracaso de este proyecto.

Saludos.

MrFlames dijo...

Me parecía interesante hasta que llegué a la parte de calentar Marte con efecto invernadero de combustibles fósiles. ¿Qué fósiles? Allí no hay petróleo!

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