lunes, 23 de septiembre de 2013

DEXTER (Reseña de la octava temporada y valoración final de la serie)

Damas y caballeros, por fin ha llegado... después de ocho largos años, de ocho temporadas (la mayoría excelentes, aún con sus fallos, algunas un poquito más flojas, pero de eso hablaremos al final) Dexter, una de las mejores series de los últimos tiempos, ha llegado a su fin. Y qué puedo deciros... ha sido una temporada que me ha dejado muchas emociones y sentimientos encontrados. De un lado, le he visto fallas, evidentemente. Esperaba que la muerte de Laguerta trajera consecuencias en esta temporada, mucho más allá de las que ha acarreado simplemente en la relación de Dexter y su hermana adoptiva Debra. Me esperaba que Batista siguiera la investigación, y que hubiera presión para Dexter en ese sentido. Hubiera sido muy interesante, y una trama lógica seguir por ese camino. Pero es un camino que la serie no se ha atrevido a recorrer, y casi estaba claro desde el comienzo que era algo que difícilmente veríamos. En lugar de eso, han decidido seguir por otros derroteros, que han aportado a mi juicio cosas muy interesantes e inesperadas, y que han servido para dar a la serie un final correcto, y adecuado, que si bien hubiera podido ser mejor (más dramático o más feliz) ha conseguido emocionarme y me ha parecido razonable. Y en otro orden de cosas, me habría gustado llegar a ver a un Harrison más mayor, adolescente quizá, y que la relación padre e hijo hubiera sido el cierre de la serie, pero tampoco es una opción que hayan valorado, a pesar de los pequeños saltos en el tiempo.

En esta temporada se ha explorado más que nunca la relación entre Dexter y Deb. Pero después de todo lo sucedido en las temporadas anteriores, de como ella descubrió la realidad sobre su hermano al finalizar la sexta, y de todo lo acontecido en la séptima (en especial el asesinato de María Laguerta) esa relación ha quedado muy lejos de las cervezas y las confesiones a las que nos tenían habituados. La relación estaba más dañada que nunca, y Deb también. Ambas cosas, tanto ella como su relación con Dexter, han tenido que ir recomponiéndonse poco a poco a lo largo de la temporada. Y yo diría que lo han conseguido. Hemos visto una Deb más perdida que nunca, y todo debido a esa mala idea del enamoramiento medio incestuoso que se nos ha traído con Dexter. En las dos temporadas anteriores me ha parecido que el personaje perdía toda su fuerza, su interés y su fuelle debido a ese tema, que no me convencía para nada. Me alegro de que al menos, haya tenido un fin lógico, y de que nuestra Deb haya ido volviendo a lo largo de la temporada a ser ella misma. La relación con Dexter se recompuso, y aunque la distancia estaba allí, al final ambos volvieron a ser lo que eran: dos hermanos que se amaban como tales, y punto. Lo que nunca debió dejar de ser, pero con las lecciones aprendidas que analizaremos en el acto final. Y si ha habido un personaje que ha ayudado a Dexter y Deb a recomponer su maltrecha relación y que nos ha aportado una visión bastante interesante, esa ha sido sin duda la doctora Evelyn Vogel, creadora real del Código que asesoró al padre adoptivo de Dexter Harry Morgan, para ayudarle (muy simbólico por cierto que Harry, la eterna voz de la conciencia, desapareciera de las visiones de Dexter en un punto de esta temporada, alegando que este ya no le necesitaba) Las relaciones entre padres e hijos siempre me han parecido de alguna manera, un tema central en esta serie. El personaje de Evelyn, además de revelarnos el origen del Código (cosa que aunque pudiera parecer algo forzado a estas alturas, y entendería esa crítica, a mi me ha resultado interesante) nos ha permitido reflexionar un poco sobre la figura materna y su vital importancia en la vida, cosa que estaba muy abandonada en Dexter desde los comienzos de la serie, cuando supimos de su madre biológica, Laura Moser, y como esta fue brutalmente asesinada. La doctora Vogel nos ha traído además de su mano al último enemigo de Dexter, su propio hijo, Daniel, más conocido como Oliver Saxon, que aunque solo ha permanecido poco menos de media temporada, ha resultado ser un rival formidable, una buena horma del zapato de Dexter que no se lo ha puesto nada fácil en este final. Y antes de llegar a cerrar el tema, no podemos no hacer mención a la mujer más completa e interesante que se haya cruzado en la vida de Dexter. En esta temporada hemos contado de nuevo con la presencia de Hannah McKay (Yvonne Stravisnky) y con ella, el amor, la pasión, la dulzura, la sensualidad, la inteligencia... y la posibilidad abierta de un futuro feliz para nuestro protagonista. Pero naturalmente, las cosas no podían ser perfectas, ¿verdad?

Llegados al final, debo decir que los últimos tres episodios, y sobre todo, el último, han sido bastante emocionantes de ver. Hemos visto a Dexter despedirse de Miami, enfrentarse a su último rival, y hemos soñado con que él y Hannah tuvieran un final feliz, con nueva vida incluida en Argentina. A esa esperanza nos aferrábamos todos, pero al final, se ha impuesto la cruda realidad. Claro que me hubiera encantado ver a Dexter y Hannah con un épico "Happy Ending" , viviendo felices con el pequeño Harrison en una granja de la Pampa. O tal vez, todo lo contrario... una cruenta repetición de la muerte de Rita, en que Dexter llegara a la linda granja en Argentina, y encontrara a Hannah y al niño muertos (a manos de Saxon, o de quien fuera) Pero no, no ha sido eso por lo que han optado. En vez de eso, hemos visto a Dexter despedirse de Deb, cuya muerte me esperaba a raíz de unas declaraciones de Jennifer Carpenter de hace no mucho tiempo, y también era de esperar por el modo en que su personaje se ha ido recomponiendo en esta temporada. Ha sido una despedida amarga, que me ha conmovido a pesar de todo. Y por un momento, parecía la despedia de Dexter también... pero no hubiera sido muy lógico, puesto que los psicópatas no suelen tener tendencias suicidas. Al final cierra agridulce para esta serie, como debe de ser en las grandes historias: nos alegramos de que Hannah y el pequeño Harrison estén bien y a salvo, pero lloramos la muerte de Deb. Nos alegra que nuestro antihéroe y protagonista siga vivo, pero nos entristece su soledad. Tras la muerte de su hermana, es lo que Dexter elige: después de todo, siempre le fue mejor solo. Y así, redondeamos la jugada y le dejamos donde comenzó: como un asesino solitario, lo que quizá siempre fue.


En resumen, creo que hemos asistido durante ocho años al espectáculo de una excelente serie, con sus puntos flojos, por supuesto, entre los cuales destaco la tercera, sexta y séptima temporadas que me han parecido las peores, y positivamente, las demás, destacando sobre todas la cuarta, seguida por la quinta y por esta última. Durante ese tiempo, hemos conocido a Dexter como a un antihéroe y un psicópata único y muy especial, debido al Código. Una criatura única en su especia, podríamos decir. Le hemos visto construir a su alrededor una vida casi ficticia, en la que creyó poder ponerse la máscara para ocultar a su oscuro pasajero. Le hemos visto en su trabajo, en la vida familiar, como esposo, padre, hermano, amante. En muchas ocasiones, creyó equivocadamente que podría ser alguien distinto. Pero al final, la máscara se ha derrumbado. Después de todo lo vivido: años como forense en Miami, una familia, un hijo, numerosos amores (por cierto, analizaremos de nuevo en algún momento el tema de las mujeres de Dexter, hay que actualizar esa entrada, y la ampliaremos con muchas cosas más) Dexter elije desaparecer con su Oscuro Pasajero... ¿hubiera podido ser feliz junto a Hannah y con su hijo, o su lado más oscuro les hubiera consumido también a ellos? Nunca lo sabremos, y quizá es mejor así. Termina una estupenda serie, que echaré mucho de menos, pero nos quedan muchas más, y la temporada americana esta ahora mismo empezando, así que las reseñas no van a parar. Y descuidad, que no será la última vez que hablemos de nuestro amigo Dexter por aquí. Ah, y por cierto... 96 veces. Han sido 96 veces, una por cada episodio, que ha muerto en mosquito de esa magnífica intro que es, como mucho, el más genial minuto y medio de la televisión mundial, y con la que cerramos la entrada. ¡¡Nos vemos pronto, gente!!

5 comentarios:

megarif dijo...

A mi no me gusto. Es un final flojo.. es como desgasar un serie elite, y llevarla a la nada. Un fnal sin sentido, como si fuese improvisado, o si se le gasto el dinero a los productores. Hubiera preferido un dexter muerto en un intercambio o en un asunto confuso, o un dexter regresando a lo mas feroz de su pasajero oscuro ... algo por el estilo a lo que me acostumbre, un dexter metodico, sagaz, frio, calculador... y no el dexter vacio .. sin ganas de nada.. ufff.. que decepcion..

Eowyn dijo...

Iba a escribir mi opinión por aquí, pero he acabado con tal parrafada, que al final la he publicado en el blog (así le doy algo de vidilla, y eso xD)

Pues en definitiva, me ha decepcionado un poco. Yo le habría quitado la última escena, y habría acabado la serie con la muerte de Dexter. De hecho es algo que me venía imaginando desde hacía tiempo. ¿Qué mejor final para una serie como ésta? Que el protagonista acabe en la cárcel o muerto! Porque bien no puede acabar, eso seguro. Y me alegro de que no hayan acabado en Argentina, de lo contrario ahora estaría cagándome en todos los guionistas xD

Lo que está claro es que ahora me queda un vacío, se nos ha acabado una serie y con ella, Dexter, que ya era como de la família. Lo echaré de menos =(

Un saludo!! =D

Chacal dijo...

Yo también he dejado mi opinión en mi blog, que más o menos se puede considerar coincidente, si bien yo valoro que las discrepancias que ha habido entre los fans por el final de la serie se han debido a el "proyecto de idea" que tuvieron para acabar contentándolos a todos, a los que querian un final trágico y a los que querian un final feliz. Pero principalmente es un final tipo House: se quedan las puertas abiertas para que en el futuro retorne (o no)

Laura G. dijo...

De todas las críticas que he leído la tuya es la que más se acerca a mi visión del final. A mí también me hubiese gustado que Dexter llegue a Argentina (despues se veía si seguía matando allá o no), sólo por el hecho que se que jamás dejaría a su hijo, y ni hablar que después de todo lo que hizo, cosas terribles, hasta cargarse inocentes para mantener su fachada, y cuando tiene todo solucionado para empezar una nueva vida, la desperdicia así? Por primera vez no siente la necesidad de matar, y hasta Harry desaparece dando a entender que Dexter ya maduró, o cambió, o resurgió de las cenizas como un fénix, lo cierto es que no es ya el monstruo que él mismo cree que es. Llega a un momento de paz, de pensar que puede apostar a otra cosa. Capaz no le duraba nada y al primer asesino que se cruzara en Argentina lo mandaba al fondo del Río de la Plata, pero hubiera estado bueno intentarlo. Muchos creen que gana el Pasajero Oscuro, para mí todo lo contrario. El dejar el trabajo que más le gusta y le da chances de matar impunemente, el dejar atrás su fachada tan trabajosamente adquirida, el separarse de su hijo para siempre, todo eso forma parte del primer sacrificio que vemos hacer a Dexter. Deja todo sólo porque tras la muerte de Deb dice que destruye a todos los que lo aman. Y así es como deja ir a Hannah y a Harrison, y termina solo, sin voz en off, sin Harry, sin Pasajero Oscuro, sólo el nuevo Dexter, el más humano, castigándose. Como dijo en un momento, "ahora que siento quisiera no sentir nada", tarde, ahora no puede evitarlo.
El peor castigo que podía tener, y el que nadie se imaginaba, porque se lo hace él mismo. No me gustó, 8 temporadas palpitando con Dexter, para que termine así.

Alejandro Gonzalez Marti dijo...

REALISMO Y REFLEXIÓN: En mi opinión un final sublime y nada recurrente. "Por los pelos", debió pensar Dexter. Estuvo cerca de su utopía particular, pero claro, ¿Que tipo de Dexter sería, si tras morir su hermana. decide vivir feliz en Argentina? Para mi, nos habría estado engañando toda la serie. Por otro lado, también se podría haber optado por un final con un Dexter que sigue matando y mostrando esa media sonrisa característica que siempre lanza a la cámara, habiendo renunciado a su vez a todo, apostando por vivir en soledad(si es que así se le puede llamar vivir),es decir, como en el primer episodio cuando lo vimos por primera vez; este hipoteco final, en mi opinión, no habría tenido mucho sentido, pues creo que esta serie refleja maravillosamente el remordimiento de conciencia humano y eso se tenía que ver reflejado, ¿como? Con la amargura final de Dexter, demostrándonos que es humano antes que psicópata, y en cierto modo, masoquista antes que humano (por aquello del auto-castigo). También estoy muy de acuerdo con la eutanasia a su hermana(ella lo habría preferido sin dudarlo) y paradójicamente tirarla como si de uno de sus cuerpos trozados se tratase y retirarse para seguir descuartizando para el resto de su vida,solo que en este caso, troncos de madera y no cuerpos de "hijos de la grandísima puta". Deb, "por los aires", obvio, no iba a superar nunca lo de Laguerta, rompió su propio código deontológico por ayudar a Dexter, (era morir o vivir sin vida). Volviendo a Dexter, ya lo leí en una opinión de la productora, "morir sería demasiado fácil", tenia que sufrir y no bastaba con morir ni siquiera con ser torturado físicamente, tenia que ser algo psicológico que es de lo que va la seria realmente, así pues, condenado para el resto de su vida tanto sin las nuevas emociones que empezaba a descubrir como sin esa frialdad que nos cautivaba y con la que nos conformábamos al principio de la serie. En definitiva, nada peor que el vacío, la resignación y ese estado de abstinencia permanente como castigos finales a nuestro protagonista.. ahh, se me olvidaba, y sin su barco, para un hobby que tenia aparte de la charcutería...

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