martes, 25 de febrero de 2014

LA DOCTORA COLE (Reseña del final de la saga médica de Noah Gordon)

Normalmente, me gusta dejar algo de espacio entre entradas que son de temática parecida, pero en esta ocasión, si me lo permitís, y ya que lo he terminado, vamos a cerrar las reseñas de la estupenda trilogía médica de Noah Gordon, bestseller de los 90 sobre la que me picó la curiosidad al estrenarse hace poco la adaptación de la primera novela. Vuelvo a insistir en que, ante la mala calidad como adaptación de la película, casi es mejor que se abstengan de hacer las otras dos, ya que me imagino que se lo volverán a inventar completamente todo. Sin embargo, los libros están muy bien, muy cuidados y bien escritos, y trabajados desde el punto de la investigación histórica, como corresponde a una obra de este tipo. A través de esta saga familiar, echamos un completo vistazo a la profesión médica, y a como esta ha ido evolucionando y cambiando a lo largo de los siglos. Quizá podemos criticar que se le vea un tanto el plumero al autor en el tema religioso: su nombre ya le revela como judío, y parece como que los Cole siempre tienen a su alrededor a gente judía, siempre representados como devotos y sabios; desde los amigos que conoce en Ispahán el primer Rob J. , Rachel, la chica de quién Chamán se enamora y toda su familia, y también en esta ocasión la doctora Cole entablará una relación con un hombre de esta religión, David Markus. Y que curioso, no parece que se nos cuente el lado más oscuro del judaísmo, el cuál, sin duda, existe, desde luego. Pero ese detalle, aunque me parece importante destacarlo, no ha hecho que no me parezcan buenos libros, que me ha gustado leer y de los que he disfrutado, además de bastante completos. En el otro lado de la balanza, creo que es un acierto cerrar la saga con una mujer como protagonista, después de haber tenido a tantos hombres. Es un toque refrescante, y no tengo demasiada queja de como la figura femenina, que en este libro aparece mucho más, es tratada y representada.

Roberta Cole es una mujer de nuestros tiempos: la novela nos sitúa apenas un par de décadas atrás, en los años 90. Aún no esta en pleno apogeo esta era digital que ahora vivimos en todo su esplendor, pero ya comienza. Roberta es, como sus predecesores varones, una mente adelantada a su tiempo. En su día libre del hospital de Boston en el que trabaja, practica abortos en una clínica de planificación familiar, aún sabiendo que los grupos antiabortistas más radicales no dudan en amenazar, o incluso matar a los médicos que lo hacen. Roberta siempre quiso tener hijos, y no es que le encante el aborto, es más, por ella ojalá esos niños llegaran a nacer sanos y a vivir una vida feliz y plena. Pero sabe que no siempre será el caso, ya sea por problemas de salud, o tal vez otras circunstancias, y defiende que una mujer ha de tener la opción de decidir que desea hacer, y de poder abortar de modo seguro e higiénico si es lo que decide. Igualmente, Roberta alza su voz contra el injusto sistema de salud norteamericano, en el que, como muchos sabéis, quien no tenga un seguro médico se puede dar por arruinado o muerto. Cuando fracasa su matrimonio, ella decide abandonar la gran ciudad y trasladarse al campo, para practicar la que considera que es la medicina más pura: la medicina familiar, en la que se trata a los pacientes con tiempo, con cariño y profesionalidad de todo tipo de dolencias. Quiere ser la clase de médico que se preocupa por el bienestar de la gente, y ver a personas, no números ni expedientes. Al instalarse en un pequeño pueblo, Roberta conecta de nuevo con un modo de vida más sencillo, con la naturaleza, la gente, con su profesión y comienza a reconstruir su vida en plena madurez. Es allí donde conoce a un agente inmobiliario, David Markus, y comienza una relación con él. Pronto cambia su vida, y Roberta alberga la esperanza de vivir con David y con su hija Sarah como si fueran una familia, pero un trágico acontecimiento, que no revelo, aunque si diré que esta relacionado con Sarah, rompe la relación, y aunque un tiempo después Roberta y David se dan una segunda oportunidad, la cosa no funciona. Roberta no logra un príncipe azul, pero de su relación con David saca su gran deseo, al quedar embarazada cuando ya creía que eso no iba a suceder, y fiel a su independencia, decide ser madre soltera, y criar a su hijo en el pueblecito del que ya se siente una más.

Así que tenemos pues a una protagonista en una edad en que muchas mujeres viven una crisis personal y piensan que ya no podrán lograr las cosas que deseaban en la vida. Sin embargo, se nos demuestra que la edad madura puede ser un momento interesante de la vida, un momento en el que se pueden desde luego, seguir viviendo experiencias nuevas y aprendiendo, y en el que incluso, se ven las cosas de otra manera, teniendo en cuenta lo que ya se ha vivido. Desde luego, no es el espíritu de Bildungsroman que nos acompañaba en el primer libro, y hasta cierto punto en el segundo, con la juventud como excusa para hablarnos del crecimiento. No solo se crece cuando uno es joven, sino que también, en la madurez, se puede dar un tipo de crecimiento personal mucho más profundo e interesante, a nivel mental y espiritual. El retorno de Roberta a una vida más sencilla es, en este caso, el toque espiritual del libro, es un retorno a la naturaleza y a los antepasados. Conectando con eso, y reclamando su espacio, Roberta recupera el Don que sus antecesores poseyeron, y que ya casi ha quedado como una leyenda en la familia. También me parece un hermoso final lo de su embarazo, siendo este el perfecto fruto de la plena madurez de la protagonista, y además, completa el ciclo dando a la trilogía un final abierto en el que sabemos que la saga familiar continuará. Como en los casos anteriores, es muy fácil empatizar con la protagonista, y con las mujeres que hay junto a ella, compañeras de trabajo o amigas. Y es como digo, muy simbólico que sea una mujer la que regrese a esa naturalidad para recuperar su camino, y me ha gustado leerlo. Os recomiendo sin duda la trilogía, si es que os apetece leerla, porque es bastante completa: personajes humanos y bien desarrollados, historia, y toques de romance y drama.

Bien, hasta aquí llegamos por hoy. Disculpadme si no ve veis muy inspirada, pero van saliendo las notas de los exámenes y he tenido un suspenso que no me esperaba, y que me ha caído como un jarro de agua fría. Estoy solicitando la revisión, pero ya sabéis como son estas cosas de la burocracia. No espero que me suban la nota, pero al menos, quiero que me expliquen en que he fallado, dado que no lo entiendo bien y a ver si así en junio no me pasa lo mismo, al menos. Os mantendré informados, y espero no llevarme otro susto. Por lo demás, nos seguiremos viendo por aquí. ¡¡Saludos a todos!!

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